Mi plan viajero-vital 2.0

¿Sabéis de esas veces que estáis viendo una cosa determinada que te lleva a otra, y a  otra, y a otra hasta el punto de que acabas haciendo algo que no tenía nada que ver con la actividad inicial?

Pues así es como he acabado releyendo y reflexionando sobre el primer post de este blog.

Todo empezó con la publicación en mi Facebook personal de un proyecto fotográfico que realicé durante el mes de marzo (si quieres verlo, pincha aquí). El caso es que me puse a revisar todo el proyecto y como me pareció corto, decidí revisionar de principio a fin otro proyecto fotográfico del año pasado, en el que hice una fotografía al día (aquí). El caso es que en una fotografía de julio hay un enlace a un post mío, que es el que escribí como despedida a Ohakune, el pueblo donde viví por tres meses en el medio de la isla norte de Nueva Zelanda.

Y claro, entré y ese post me redirigió a otro, y a otro, y a otro… hasta llegar al primero que publiqué en el blog. Y ahí me detuve. Porque me di cuenta de una cosa: ese es un post potente. Potentísimo. Y han tenido que pasar como dos años para darme cuenta de ello.

Ese post es muy potente porque tiene decisión. En aquel entonces, en diciembre de 2016, Miguel y yo vivíamos en Málaga y no teníamos ni un duro. Literal. En diciembre de 2016 no sólo no sabía si llegaría a tener el dinero suficiente ni para comprarme un billete de avión, es que ni siquiera sabía si conseguiría la visa de Nueva Zelanda. Sin visa, se desmorona el plan, no hay nada que hacer.

Ese primer post es potente porque sentencio firmemente que

«yo quiero dar la vuelta al mundo. Vivir viajando.

Y mi primer destino será Nueva Zelanda.»

¿Cómo podía yo afirmar tan rotundamente algo tan grande? Sin visa, sin dinero y hasta sin los estudios acabados. ¿Qué pasa si suspendía alguna asignatura que tuviera que repetir?

Ese primer post es toda una declaración de intenciones tanto hacia mí como hacia el mundo entero. Estaba gritando que sabía lo que quería y que estaba decidida a conseguirlo. Ni siquiera existía un Plan B, no había nada de «bueno, si no lo consigo puedo hacer X». No, no lo había porque no concebía no alcanzar mis metas.

 

Por eso hoy tengo ganas de escribir otra vez, porque me siento orgullosa. De mí y de todo lo que he conseguido. Por cómo soy, por soñar fuerte y por trabajar aun más fuerte para cumplir mis locas onirias.

Y por eso hoy también quiero repasar aquel post que escribí un 26 de febrero de 2017 en el que ponía en palabras el plan de vida de viaje que me gustaría tener, para ver y analizar qué cosas he alcanzado y qué no. Así que allá voy.

 

En febrero de 2017 escribía que quería…

1º: Salir de España a Nueva Zelanda con una Working Holiday Visa. Estar allí de 12 a 15 meses. Solicitar una WHV para Australia.

¡Conseguido! El 16 de octubre de 2017 me monté en cuatro aviones y 56h después aterricé en Aotearoa, el país de la gran nube blanca, donde viví unos maravillosos 14 meses. Ese año, además, conseguí la visa para Australia 😃

2º: Con el dinero ahorrado en Nueva Zelanda, hacer un viaje por el sudeste asiático de seis meses aproximadamente. Según el ritmo que llevemos -probablemente lento- nos dará tiempo a visitar más o menos países. Pero la ruta “ideal” sería Indonesia, Filipinas, Vietnam y Tailandia, ya que no daría tiempo a más. Y desde Tailandia, volar a Australia.

JAJAJAJAJA no te lo crees ni tú, maja. Con lo que yo no había contado en este plan viajero-vital es con los costos de la visa australiana. Entre los papeleos, el costo de ir mil veces a la embajada de Wellington, el costo de la visa en sí, el costo del examen de inglés, el costo de los biométricos y el costo de la gasolina para ir a todos estos sitios, los seis meses por el sudeste asiático se redujeron a uno.

Bueno, al menos un punto sí que lo cumplí: volé desde Tailandia a Australia.

3º: Pasar un año (o dos) en Australia. Al terminar la visa, con el dinero ahorrado ir en barco a Argentina.

Bueno, ahora mismo sólo llevo tres meses en Australia, así que no sé si se cumplirá este tercer punto o no. Por lo pronto, lo dudo mucho porque es algo que ya no quiero.

Uno de mis mayores sueños es recorrer Sudamérica y Centroamérica, pero con lo que tampoco contaba en aquellos días es que una visita a las Islas Cook y vivir en Nueva Zelanda me harían enamorarme de la cultura Polinesia, por lo que ahora mi sueño sudamericano combate con el de viajar por las Islas del Pacífico Sur.

Lo que sí que planeo ahora es quedarme en Australia dos años y muy probablemente un tercero (ahora que la visa lo permite) para poder unir mi sueño Pacífico con el Sudamericano en un mismo viaje: viajar por las islas del Pacífico Sur y entrar en Sudamérica a través de la Isla de Pascua y ya allí recorrer el continente.

4º: ¡Por fin en Sudamérica, mi mayor sueño! ❤ Una vez en Argentina, lo ideal sería probar suerte por si pudiéramos llegar a la Antártida, que queda “cerquita” 😜Y ya de ahí hacer un recorrido por toda Sudamérica (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, las Guayanas y Suriman), hasta llegar a Centroamérica y México. De ahí solicitar de nuevo una WHV a…

Sigue siendo mi sueño, pero va a tener que esperar un poquito más.

5º: …Canadá, y pasar allí un año para recuperar algo de dinero y volver a Europa (pasando por Groenlandia).

Uf, no sé yo. Como la WHV de Canadá es hasta los 35 años, ahora me planteo «aplazarla» un poco más para hacer antes otras cosas, como la WHV de Japón, por ejemplo.

6º: El primer destino europeo sería España para visitar (tras un lapso de… ¿cinco o seis años? 😱) a la familia y amigos. Y después partir por una ruta a través de Europa hasta llegar a Finlandia, donde me gustaría pasar un año.

JAJAJAJAJAJAAAAA X10000, que te creías tú que aguantarías cinco o seis años sin ver a tu familia y amigos, ya, claro. Por lo pronto ya tengo un billete comprado para agosto de 2019 para pasar un mes y medio en España. O sea, que sólo has aguantado dos añitos, guapi.

De todos modos ha sido bonito descubrir que soy mucho más apegada de lo que pensaba. Al final va a resultar que tengo sentimientos 😜

La ruta de Europa me encantaría, la verdad. Y también me gustaría vivir en Finlandia (es más, hay un Máster de dos años en Helsinki que me encantaría estudiar). Pero nope, todavía no.

7º: Al término del año finés, lo ideal sería cruzar Rusia con el Transmongoliano, hasta llegar a Mongolia o China. De ahí pasar a Japón, Corea del Sur, Laos, Myanmar, Nepal y estar una larga temporada en la India. No tengo muy claro qué haré con los países de alrededor, ya que no sé cómo será su situación política para aquellos años, pero me gustaría llegar a…

Me sigue pareciendo un plan de putísima madre que me encantaría realizar algún día.

8º: …Turquía, y de ahí dar un salto al continente africano.

Sí y no. Últimamente tengo TANTAS ganas de conocer más África que creo que va a ser de los primeros viajes que haré, no el último. Tengo más interés en viajar primero por África que por Asia, si soy sincera.

La verdad es que no voy en mal camino. Más o menos he cumplido mis previsiones a dos años vista, con sus más y sus menos. Y me encanta ver que mis gustos y sueños han cambiado, que yo he mutado, conocido y crecido más. Aunque ahora me encuentro mucho más confusa para con mi plan de vida viajero.

Ahora mismo, a 3 de abril de 2019, estoy trabajando en Fitzroy Crossing. Aquí me quedaré hasta finales de julio. En agosto iré a España y a mitad de septiembre volveré a Australia. De ahí en adelante, no tengo planes.

A veces me apetece coger e iniciar en 2020 una vuelta al mundo. A veces me apetece comprarme un coche y recorrer Australia sin prisa. Y a veces hasta me apetece ir a Barcelona a estudiar el máster de documental creativo que tanto me interesa.

No sé.

No sé qué pasará ni qué haré. Lo único que sé con una certeza feroz es que, en el momento que sepa lo que quiero, lo tendré.

Es una autopromesa.

 

P.D: sigo amando la canción de la postdata del viejo plan viajero-vital ❤ 

Cómo aprovechar una escala en Shanghái: visita a Yuyuan Garden

Para llegar a Nueva Zelanda tuvimos que coger cuatro vuelos con tres escalas. Una de ellas fue de 16h en Shanghái. Por suerte, China tiene un visado que te permite salir del aeropuerto por un máximo de 24 horas, así que decidimos aprovechar la escala para descubrir una ciudad y un país nuevo.

Si quieres saber cómo se solicita el visado chino por 24h, entra aquí.

 

Como nuestro vuelo llegaba a Shanghái a las doce de la noche, decidimos reservar una habitación para descansar unas horas, que ya llevábamos sobre nuestras espaldas unas 18h de viaje. Dentro del propio Aeropuerto Internacional de Shanghái Pudong hay un hotel, el Da Zhong Pudong Airport Hotel. Al estar dentro del propio aeropuerto, no te hace falta ni salir de él.

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Nosotros reservamos una habitación doble con camas separadas por 65€ a través de Agoda. ¿Por qué camas separadas? Porque habíamos leído en Internet que la cama doble era incomodísima, como una piedra. Y es cierto que nuestras camas no fueron las mejores del mundo, pero a mi gusto fueron cómodas y para gusto de Miguel fueron duras. Como todo, dependerá de la persona y sus exigencias.

En la habitación tenías cama, Internet, una ducha, toallas, champú, gel, acondicionador, té y un teléfono.

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Nuestra habitación

Marta Diarra Lampi

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Las vistas de la habitación

A las 06:00 de la mañana sonó nuestro despertador. Teniendo en cuenta el tiempo y las distancias, teníamos dos opciones: ir al Bund en el barrio de Pudong, que es una zona del malecón a orillas del río Huangpu y desde donde se ve el famoso skyline de Shanghái, o ir al Jardín Yuyuan, que es uno de los jardines más famosos del país.

Como nosotros no somos muy de ciudades, escogimos la segunda opción, ya que nos parecía una actividad más «cultural» que ver edificios financieros.

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Pero antes, el desayuno: como en todo aeropuerto hay muchas cadenas de comida. Eso sí, vas a tener que hacer uso de tus aptitudes en mímica, porque ni siquiera en el aeropuerto vas a encontrar trabajadores que hablen inglés. Ni en el aeropuerto ni fuera de él. En China la gente no habla inglés.

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Miguel no estaba muy convencido con eso de desayunar fideos, pero donde fueres haz lo que vieres, ¿no? 😉

Una vez con el estómago lleno, para llegar a los jardines tendríamos que hacer uso tanto del tren como del metro. Al igual que nuestro hotel, dentro del aeropuerto está el tren Maglev, que es el tren más rápido del mundo y además es de levitación magnética, es decir, en lugar de ir sobre raíles, «flota» por la fuerza de los imanes. El Maglev llega a la velocidad de 300km/h y se recorre en 7min. lo que un coche tardaría 40min.

Nada más salir del hotel, encontrarás carteles que te indican dónde está el Maglev. La entrada la pagas en una taquilla y puedes pagar con tarjeta de crédito. Nos costó 10€ ida y vuelta para dos personas. Además, aprovechamos para cambiar algunos euros a yuanes en el aeropuerto antes de salir.

 

Fue muy emocionante montar en el Maglev y ver la ciudad por la ventana, rapidísimo. Incluso puedes ir viendo por un rótulo digital las velocidades que va cogiendo el tren. Una lástima que el trayecto sólo dure siete minutos.

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Súper felices en el Maglev 😀

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Os aconsejo que si queréis llegar al Jardín Yuyuan, cojáis en el aeropuerto un mapa del transporte de la ciudad y sigáis las indicaciones que os digo a continuación:

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Mapa de metro de Shanghái. Puede parecer lioso pero es fácil.

El Maglev sólo tiene una parada: Lyongyang Rd, que es una estación de tren semicubierta. De ahí tendremos que buscar la estación de metro, que está a la derecha, y seguir la línea de metro 2 color verde hasta la parada Nanjing Rd (que es donde se cruza con la línea morada clarita en el mapa). No os preocupéis, todo está muy bien indicado, no tiene pérdida. Además, para no saltarte la parada, puedes ver encima de las puertas del metro un mapita que te indica en qué parada estás.

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Las lucecitas te sirven de guía para saber en qué parada estás

Una vez ahí, bajamos del metro y cambiamos a la línea de metro 10 color morado claro hasta la parada Yuyuan Garden. Sólo es una parada y de transbordo, por lo que no necesitas comprar un nuevo billete.

A las malas, este recorrido lo completas en hora y media.

Anda, os dejo otro mapa que ha hecho Miguel para que os sea más fácil moveros por el metro (hip-hip hurra!!!):

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De nada 😉

Una vez llegamos a destino y salimos del metro, no tuvimos ni idea de qué hacer. ¡Estábamos en China! Y hacía menos de 24h en Rusia. No nos lo podíamos creer. El ambiente era gris, había tráfico, gente andando de un lado para otro, policías multando a viandantes… casi que nos costaba interiorizar que estábamos en CHINA.

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A lo lejos, los edificios financieros del Bund.

Ahora tocaba encontrar los jardines, y no teníamos ni la más remota idea de cómo llegar a ellos.

Como Google está prohibido en el gigante asiático, no podíamos usar el Maps, por lo que tuvimos que utilizar la aplicación Maps.Me. Así que recuerda descargar el mapa offline de Shanghái en la app si vienes por estos lares, ya que no podrás usar ninguna aplicación de Google, así que Facebook, Instagram y WhatsApp también quedan fuera (en teoría WhatsApp sí funciona, pero nos contaron que lo habían cortado por unos días porque se estaba dando un congreso comunista ????).

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Ubicándonos con Maps.Me

Una vez ubicados y sabiendo hacia dónde dirigirnos, comenzamos a andar por la caótica ciudad. Al inicio Shanghái nos parecía una ciudad como cualquier otra occidental. Sabíamos que estábamos en China porque veías carteles con caracteres asiáticos, pero por lo demás, podríamos haber estado en cualquier lugar.

Hasta que poco a poco fuimos adentrándonos en la ciudad, por sus rincones y callejuelas, y nos encontramos cada vez más inmersos no en la China de grandes edificios financieros, sino en la -aparentemente- más tradicional.

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Hasta que nos metimos en un callejoncito que hizo que por fin comprendiéramos que estábamos donde estábamos, a miles de kilómetros de casa, en un país nuevo, completamente diferente al nuestro y con un idioma aún más diferente.

Que estábamos en Shanghái.

Que estábamos en China.

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Al principio llegamos como a una plaza que es el mercado Yuyuan, que está en pleno centro de Shanghái, con un montón de tiendas al estilo tradicional para comprar tanto comida como souvenirs. Según tengo entendido los precios de estas tiendas son más elevadas al estar en una zona turística, pero simplemente el estar ahí y pasear por ese ambiente merece la pena.

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Típica comida china: KFC 😝

 

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Después llegarás a la parte exterior de los jardines, que son una preciosidad con estanques y muchísima vegetación. También es donde más turistas vimos por metro cuadrado, pero no es de extrañar. Es un lugar verdaderamente precioso.

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Ahí están las taquillas del Yuyuan Garden

Después llegas a la taquilla de entrada a los jardines Yuyuan. Abren todos los días de 8:30 a 17:30 y la entrada cuesta 30¥ o 40¥ (al rededor de unos 5€), según la temporada en la que vayas. Por si os interesa, la ubicación exacta es: 218, Anren Road.

Los jardines Yuyuan fueron construidos por un funcionario entre los años 1559 y 1577 como regalo a sus padres, que eran demasiado mayores como para viajar a la ciudad y ver los jardines imperiales. De ahí el nombre del jardín, pues Yu significa salud y tranquilidad.

Tras su muerte, la familia del funcionario quebró y el jardín quedó en el olvido, hasta que en 1760 fue comprado por unos comerciantes. A comienzos del siglo XX una parte del jardín se convirtió en bazar por orden de las autoridades, y la otra parte se restauró, convirtiéndose en lo que hoy es.

Os dejo algunas fotos de este maravilloso lugar:

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Bonito, ¿verdad? 😊

Después de nuestra corta pero intensa visita por el centro de Shanghái y los jardines Yuyuan, hicimos el camino de vuelta hacia el aeropuerto, pues nos esperaban dos vuelos más y una escala antes de llegar a Auckland, nuestro destino final.

No sin antes ir a algunas tiendas para comprarnos algún que otro dulce 😋

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Anécdota culinaria graciosa 1: después de sopesar durante muuuucho tiempo qué dulce elegir, finalmente nos decantamos por uno que resultó ser el típico dulce de huevo portugués, lo que pasa es que no lo sabíamos, pensábamos que serían dulces chinos. Sí, nos habíamos ido hasta china para comer comida portuguesa, bravo 🤦🏽‍♀

Anécdota culinaria graciosa 2: ¿recordáis que os dije que en China NADIE habla inglés? Pues fuimos a un KFC del centro porque teníamos poco tiempo y necesitábamos comida para llevar rápida. Había un menú que ofrecía dos opciones, la A y la B, pero en apariencia eran iguales. Intentamos descubrir cuál era la diferencia, hasta llamaron a una especie de manager, pero no nos hicimos entender. Escogimos la opción B… No era la opción picante, no, era la opción LAVA CON SÓLO MIRARLO. Tuvimos que comernos la comida aún más rápido para evitar el intenso picor 🤦🏽‍♀

Anécdota culinaria graciosa 3: en el aeropuerto Miguel fue como a 1372941 restaurantes porque quería un vaso de agua, pero nadie le entendía. Hasta que en un traductor consiguió escribir en chino «vaso de agua» y le dieron un vaso con agua hirviendo con hielos (?)  🤷🏽‍♀

 

En fin, espero que esta guía os ayude a aprovechar una escala laaaarrrrggggaaaa en Shanghái, seguro no os arrepentiréis. La mayoría de las personas prefieren visitar el centro financiero y ver el famoso skyline de Shanghái, pero si no os apasionan tanto la city, el mercado y los jardines Yuyuan son una opción genial.

Si tenéis cualquier duda, dejadla en los comentarios 😃

Diario de viaje kiwi 2: carta abierta a Curio Bay

Día 4 de viaje (del 7 al 11 de enero de 2018)

Después de visitar Milford Sound y dormir en Lumsden, pusimos rumbo a The Catlins. Visitamos el faro Waipapa Point, fuimos a Slope Point, el punto más al sur de Nueva Zelanda; hicimos la ruta de senderismo Waipohatu Walk, en cuyas entrañas se esconde una cascada, y finalmente llegamos a Curio Bay, una bahía que me conquistó y a quien escribí una carta.

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Querida Curio Bay,

te echo de menos. Lo llevo haciendo desde el primer momento en que me alejé de tu suave arena. No lo sabes, pero eres muy importante para mí, porque contigo aprendí muchas cosas. Y has sido testigo de momentos importantes de mi vida. ¿Cómo un espacio tan pequeño puede albergar tantas emociones?

Es curioso, porque no tenemos la menor idea de cómo llegamos hasta ti. Te explico: en mi móvil tengo una carpeta con mil fotografías de mil localizaciones de Nueva Zelanda, sitios que he estado recolectando desde hace años y hemos ido apuntando en el Google Maps. Un día Miguel me dijo «tenemos una playa cerquita», y para allá que fuimos. Lo más curioso es que no hay rastro de ti en mi teléfono móvil. No tengo fotos ni menciones. He repasado la lista más de una vez y no apareces en ningún lado.

¿Cómo llegaste hasta nuestro Maps? ¿De dónde saliste?

Sea como fuere nos habías encontrado. De alguna forma estabas dispuesta a hacerte ver y a no quedar en el olvido.

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Fuiste importante para mí porque contigo aprendí cosas muy valiosas. Tú fuiste la playa que me hizo darme cuenta que estaba viviendo un sueño de niñez: pasar unas navidades en verano. El día que me fotografié en tus arenas en bikini y con gorrito de Papá Noel fue el día en el que me di cuenta que los sueños no se crearon sólo para soñarlos, sino también para realizarlos. Aunque hayan pasado años de su nacimiento, si los mantienes y crees en ellos, se materializarán.

Fuiste el primer «oye, ¡que yo puedo!» que mi alma gritó. Un gritito de guerra interno que más adelante se repetiría y acabaría marcando un cambio de actitud en mí.

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Navidades en bikini, mi sueño de niñez

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También dimos la bienvenida al año por estos lares

Pero también me enseñaste sobre libertad, amor y paciencia.

Jamás imaginé que en una sola playa pudiera reunirse tanta fauna. ¿Cómo es posible que en un espacio tan reducido puedan avistarse delfines, leones marinos y dos tipos de pingüinos? En una-sola-playa.

Recuerdo que nada más llegar por primera vez a Curio Bay, vi a lo lejos delfines saltando en el mar. Mi primera vez viendo delfines en libertad. Lo recuerdo como si hubiera sido hace un momento. Todas las veces que volvimos a Curio Bay vimos delfines. Me encantaba sentarme en un banco de la colina a verlos con los prismáticos.

Delfines héctor, los más pequeños del mundo y en peligro. Delfines simpáticos que se acercan a ti. Recuerdo a los bañistas que de repente se veían rodeados de delfines. Pero también recuerdo a personas que iban en su busca, los perseguían y atosigaban hasta hacerlos desaparecer. Lo mismo con las focas y los pingüinos: turistas que no respetaban las distancias de seguridad, peligrando así la seguridad tanto del animal como la de ellos mismos.

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Delfines que se acercaron al bañista sin ser atraídos ✅

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Bañistas que esperaron a que los delfines se acercaran por voluntad propia ✅

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Personas que invadieron demasiado el espacio del león marino hasta estresarlo ❎

Contigo, Curio Bay, aprendí lo que era amar y emocionarse con los animales en libertad, comprendí lo serio que era invadir su espacio personal, comprendí que su avistamiento es un regalo que debemos cuidar si queremos que siga existiendo. Y aprendí lo que era la paciencia. La naturaleza es aleatoria y caprichosa, y somos nosotros los que debemos adaptarnos a ella, no al revés.

Fue muy emocionante esperar con los ojos y los sentidos a mil, con los oídos afinados para diferenciar los ruidos. Pero más emocionante fue avistar a un animal así, libre, viviendo su cotidianidad, comportándose de forma natural. Saltando porque quiere, no porque un zoológico se lo impone. Ahí descubrí lo mucho que me gustan estos «safaris» al aire libre.

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Nadie puede predecir cuándo aparecerá qué animal. Sólo puedes esperar y disfrutar 🙂

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Recuerdo los delfines que «surfeaban» las olas

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Estuvimos 4h esperando a los pingüinos de ojos amarillos

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Pingüino en el bosque petrificado

Pero también eres importante porque fuiste la que nos introdujiste a un deporte del que todavía no nos hemos saciado: el surf. Fuiste nuestro primer bocadito de surf y ahora queremos más. Y más. Y más.

Nos diste buenas olas, diversión, aprendizaje y la fortuna, de nuevo, de disfrutar de la naturaleza, pues durante nuestra primera clase de surf unos simpáticos delfines nos acompañaron a surcar las olas.

Va a ser muy difícil superar un momento así. La vida va a tener que esforzarse mucho para desbancar al día que hice surf con delfines. Me explota el corazón nada más de recordarlo.

Marta Diarra Lampi

La primera vez que llegamos a ti fue porque tenía las rodillas malas por un accidente de moto, y me diste lo que necesitaba: descanso. La segunda vez me volviste a dar lo que necesitaba: libertad. Y la última vez que te vi me diste un aprendizaje, pero esta vez fue un regalo amargo: me diste una despedida.

Hasta que no llegué a ti no comprendí que este viaje es eso, un viaje, y que me voy a tener que despedir de personas y lugares quién sabe hasta cuándo. Incluso hasta siempre. Contigo aprendí a desprenderme y a quedarme con la alegría de haber vivido buenos momentos, no con la tristeza de irme. Contigo comprendí que es muy probable que nunca vaya a volver a muchos sitios por los que pasaré.

O no.

Quizás, si sueño mucho y muy fuerte, haré mis sueños realidad.

Y yo sueño con volver a ti.

 

Te adora,

Marta.

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Os dejo por aquí algunos tips para disfrutar de Curio Bay:

  • Respeta las distancias de seguridad: más o menos eran 30 metros para los leones marinos y 50 metros para los pingüinos. Y NUNCA os pongáis delante de un pingüino interfiriendo su salida del agua. Los pingüinos cuando salen del agua es para dirigirse a sus nidos, donde les esperan sus crías. Si no se sienten seguros volverán al agua dejando solos a sus bebés, quienes podrían morir de hambre. Los nidos suelen estar entre los arbustos, así que tampoco merodeéis por ahí.
  • Llevaos prismáticos. Al no poder acercarte a los animales tanto como te gustaría, los prismáticos te permitirán no perder detalle. Será como si los tuvieras a dos palmos de ti. Y si eres fotógrafo, échate mano de un teleobjetivo, lo agradecerás.
  • La época de delfines hector va de Noviembre a Mayo (verano y otoño). El delfín hector es el más pequeño del mundo y sus 7.000 ejemplares sólo se encuentran en Nueva Zelanda. En Curio Bay hay una colonia de unos 15 delfines que juegan, comen y descansan por la bahía. Por favor, no les des de comer ni les persigas, ellos se acercarán a ti cuando les plazca.
  • Tampoco toques a los delfines, tienen una piel sensible.
  • La mejor hora para ver a los pingüinos de ojos amarillos es de 19:00 a 21:00, que es cuando, después de haber pasado todo el día pescando, vuelven a sus nidos a alimentar a sus crías.
  • El mejor sitio para ver a los pingüinos de ojos amarillos es en el bosque petrificado. Sí, Curio Bay tiene un bosque petrificado de la era Jurásica, ¡toma ya!
  • Aunque más difícil, también pueden verse pingüinos azules. Estos viven y se esconden en madrigueras. Nosotros no vimos ninguno.
  • También se pueden ver golondrinas de frente blanca alrededor de la bahía.
  • Los perros están prohibidos, pues pueden matar la fauna silvestre.
  • Si quieres hacer surf, en la propia bahía hay un puestecito donde se alquila equipo de surf e incluso puedes dar clases para todos los niveles. También hay un camping donde pernoctar.

 

Después de abandonar Curio Bay continuamos recorriendo Los Catlins hasta llegar al siguiente punto de la Ruta Escénica del Sur: la ciudad de Dunedin.

 

Puedes leer mis otros diarios de viaje por Nueva Zelanda aquí:

Guía Rarotonga: un paraíso low cost

Creo que todos hemos soñado alguna vez con estar en una playa paradisíaca, de esas con aguas turquesas y cocoteros, de arena finita y sol infinito. O al menos yo sí lo soñé. Lo soñé durante tantos años y tan tan fuerte, que un día se hizo realidad. Y ese sueño se materializó en las Islas Cook, más concretamente, en Rarotonga.

Y lo hice no porque me tocó la lotería, que ojalá, sino porque me di cuenta que es un país no sólo para los turistas más pudientes, sino también para mochileros si sabemos buscar bien. Y yo lo encontré.

Aquí os cuento cómo lo hice.

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Vuelos

Queridos lectores aussies y kiwis, estáis de suerte: tenéis vuelos suuuuuper asequibles para visitar las Islas Cook.

Europeos y demases, lo siento mucho, pero lo tenéis más difícil, pues sólo tres ciudades operan vuelos hacia Rarotonga: Auckland (Nueva Zelanda), Sydney (Australia) y Los Ángeles (EE.UU.). Por lo que, seamos sinceros, si vienes de Europa el vuelo te saldrá caro.

Peeero si estás pululando por Australia o Nueva Zelanda y te da mono de Polinesia, puedes encontrar vuelos baratitos para las Islas Cook, te explico cómo lo hice yo:

Lo primero que hice fue comparar vuelos en Skyscanner. El más barato lo encontré con la aerolínea Virgin Australia. Decidí curiosear en la propia web de Virgin Australia y ¡bingo! Mejor precio aún para la misma fecha. Yeeeahhh!

Pero no lo compré (idiota).

Un par de días después cuando ya me decidí por comprar el billete, la aerolínea más barata fue JetStar a un precio un poco más barato que Virgin Australia, pero teniendo que sumar costes añadidos estúpidos. Vaya, que JetStar es peor que Virgin… De nuevo, el precio del billete fue más barato desde la web de JetStar que el que ofrecía Skyscanner. El gasto finalmente fue vuelos ida y vuelta para dos personas por 834,70 NZD (492€ entre dos, 246€ por persona). Not bad.

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En el precio se incluyen: dos vuelos de ida y vuelta, elección de asientos (20 NZD) y el departure tax (una tasa de 70NZD p/p para salir del país). Decidimos no facturar maleta porque, piénsalo, ¿qué más necesitas en el paraíso a parte de bikinis y -mucha- crema solar? Facturar maletas hubiera encarecido el precio. Y como JetStar permite llevar gratis un equipaje de mano de hasta 7kg, nos fuimos cada uno con una mochila de 20L (una de 5kg y otra de 3kg).

Nosotros compramos el vuelo con tres meses de antelación y con flexibilidad para elegir los días de vuelo, así que cuanta más antelación y flexibilidad tengas, mejores precios podrás encontrar.

GASTO TOTAL VUELOS IDA-VUELTA P/P ✈ 417,35 NZD (246€)

 

Alojamiento

Rarotonga la puedes vivir de dos formas: en resorts y de mochilero. Nosotros teníamos clara una cosa: queríamos explorar la isla, así que el alojamiento lo usaríamos sólo para dormir y ducharnos.

Y así lo hicimos.

Pero Marta, ¿entonces te compensa pagar un hotel si está claaaaro que en las islas paradisíacas sólo existen los bungalows sobre el agua y con suelos de cristal y… ERROOOR!!!

Que en Rarotonga hayan resorts no significa que sólo hayan resorts. También hay hostales y backpackers para compartir habitación. Nosotros la acomodación más barata que encontramos en la isla fue Bacpackers International Hostel, que ofrece habitaciones compartidas desde 18NZD (menos de 11€) por cama y noche. LO-CU-RAAAAAA 😱😱😱

Nosotros como éramos dos y salía al mismo precio, alquilamos una habitación doble privada por 7 noches a 40NZD la noche entre los dos.

Como sé que no hay muchas opiniones por Internet sobre Backpackers International, os dejo la mía: es un hostal normal en el que pagas por lo que tienes, las habitaciones son como las fotografías de la web (no engañan), hay dos baños compartidos con duchas de agua caliente, cocina equipada, mesas y tabla de ping-pong.

Tisa, la dueña del hostal, es una mujer majísima con muy buen rollo que te ayudará en todo lo que necesites y más. Un encanto de persona.

Lo que más me gusta del hostal es su localización: a, literalmente, menos de 5 minutos tienes playa (y a pocos minutos más la mejor para snorkel), al lado una tienda que abre hasta tarde y el Café Maorí, que tiene platos de-li-cio-sos a genial precio. También hay una fuente de agua potable donde rellenar tus botellas, por lo que ahorramos bastante dinero en agua embotellada, que es carísima.

Es un hostal en medio de la selva, así que veo completamente normal que alguna vez te cruces con salamanquesas, alguna araña, mosquitos u otros insectos. Para mí esto no fue un problema porque NO era por falta de higiene, sino por la propia naturaleza.

Y además el hostal tiene una perrita adoraaaable 😍

Marta Diarra Lampi

Perrita del hostal

Marta Diarra Lampi

Justo desde la playa del Bacpackers International se pone el sol 🙂

En Rarotonga hay alojamiento de todo tipo, algunos de hasta cientos de euros la noche, pero si lo que tienes es un presupuesto ajustado, los hostales son lo tuyo. En páginas como Booking u Hostelworld encontrarás diferentes opciones.

GASTO TOAL ALOJAMIENTO x7 noches P/P 150NZD (88,50€). Aquí incluimos un suplemento de 20NZD para que nos recogieran del aeropuerto, ya que nuestro vuelo llegaba por la madrugada.

 

Comida

Voy a partir de la base de que en Rarotonga comprar en un supermercado es muy caro, porque todo lo que viene a la isla es importado del extranjero. El champú, los productos de limpieza, las cremas, la ropa o cualquier cachivache. Y la comida no se queda atrás. La fruta, la verdura, las galletas, el agua, la carne… todo es caro hasta el punto de que ahora los precios de los supermercados de Nueva Zelanda nos parecen baratos, pues exactamente el mismo producto lo tienes por más del doble e incluso triple en Rarotonga.

¡Pero no os asustéis!

Tengo la solución para los bolsillos más ajustados: los -deliciosos- mercados.

En Rarotonga hay principalmente dos mercados: uno es el Punanganui Market y el otro es el Muri Night Market. El primero es el típico mercadillo que vende tanto comida como souvenirs, y el segundo es un mercadillo gastronómico donde hay diferentes puestos con diferentes platos (hablo más de ellos aquí). Por poneros un ejemplo, en un supermercado me compré dos manzanas por 1,70NZD mientras que en el Punanganui Market me compré dos plátanos por 40 centavos. Haced las cuentas.

También los «restaurantes» locales tienen platos riquísimos a muy buen precio. En un establecimiento local tienes dos platos de pescado por 15NZD en total o hamburguesas de buen tamaño entre 5-7NZD. Estos restaurantes locales para comer suelen estar cerca de la playa, a un lado de la carretera.

Marta Diarra Lampi

Muri Night Market

Marta Diarra Lampi

Cuencazo para dos de Pad Thai por 12NZD (7€) en Muri Night Market

Evidentemente también hay restaurantes más enfocados al turismo o más «chic», pero si quieres ahorrar no te los recomiendo porque:

  1. La oferta culinaria es bastante occidental.
  2. Es cara.

Por ejemplo, en Avarua, el centro de la ciudad, tuvimos que comer en uno de estos restaurantes por cuestiones de tiempo y logística, donde pagamos 19NZD por una pizza normal.

Los restaurantes que recomiendo, a parte de los dos mercados, son Vili’s Burger Joint, Fuits of Rarotonga y Cafe Maori. Los que no recomiendo por calidad-precio son Kaena Restaurant y Café Salsa.

Muy importante: los domingos son sagrados para los rarotongueños, es el día de ir a la iglesia y de pasar tiempo con la familia, así que todo está cerrado. Y cuando digo todo es (casi casi casi) TODO. Miguel se aprovisionó de comida, pero yo fui la tonta que no. Así que no seáis los tontos que en un domingo se patean cual zombis famélicos toda la isla buscando un establecimiento abierto donde comer y finalmente acaban en un restaurante de un resort. Auch. Sí, el bolsillo picó…

desayuno

Nunca sufrí y disfruté tanto de un desayuno de 17NZD 🙂

vistas

¡Y más todavía con estas vistas!

Si quieres ahorrar a tope y tu alojamiento tiene cocina, puedes comprar en el supermercado el típico paquete barato de macarrones o arroz y comer lo mismo durante días. Es una opción menos apetecible pero una opción al fin y al cabo, esto va a gusto del consumidor. Se puede combinar una comida más pobre con una comida elaborada.

Marta Diarra Lampi

Siempre puedes comprar por 70 centavos un paquete de asquerosos noodles sabor ajo intenso…

Una opción que nos ayudó a abaratar costes fue rellenar nuestras propias botellas de agua. Justo al lado de nuestro hostel teníamos una fuente con agua potable en la que rellenábamos nuestras botellas diariamente. Una botella de 1,5L de agua cuesta 3NZD (casi 2€). Desconozco si hay otras fuentes, pero seguro que si preguntas a algún local lo sabrá.

Marta Diarra Lampi

Bendito Water Station

GASTO TOAL COMIDA ✈ 277NZD (163,50€) – 12€ al día por persona

 

Transporte

La forma más popular que los turistas suelen usar para moverse por la isla es en moto por la libertad que te ofrece un vehículo propio. Pero nosotros descartamos esta opción por varios motivos:

  1. No es la opción más económica, ya que a parte del alquiler, tienes que pagar gasolina.
  2. Según los locales, la mayoría de los accidentes de tráfico que se dan en la isla es por los turistas que van en moto y no tienen mucha práctica ni saben reaccionar bien ante los miles de animales que de improvisto cruzan la carretera. Y como ven a los locales no usar casco, los turistas tampoco se lo ponen, agravando los accidentes.
  3. Ninguno hemos conducido una moto en carretera antes.

Si sois un grupo de amigos y queréis libertad de movimiento, alquilar un coche entre todos es buena opción porque sale baratito. Hay varias agencias con diferentes ofertas. Más o menos los precios que vimos en los carteles fueron estos:

  • Alquiler de motos: entre 15-20NZD por día.
  • Alquiler de coche: unos 30NZD por día.

Cuantos más días alquiles un vehículo, más oferta te harán.

Marta Diarra Lampi

El único casco que lleva es el de escuchar música 😉

Entonces, si no alquilo vehículo propio, ¿cómo me muevo? Rarotonga es la única de las Islas Cook que tiene transporte público, así que ¿por qué no hacer uso de él? La isla tiene dos autobuses: uno que va en el sentido de las agujas del reloj (clockwise) y otro que va al contrario (anticlock). El autobús tarda en rodear toda la isla 1h, y el clockwise está en funcionamiento desde las 7:00 de la mañana hasta las 23:00 de la noche (menos los domingos, que es hasta las 16:00).

Marta Diarra Lampi

Hay paradas, pero no hace falta usarlas. Puedes coger el autobús desde cualquier punto, sólo tienes que levantar la mano. Lo mismo con la bajada, puedes levantarte y bajar del bus en cualquier parte de la isla

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La única carretera de Rarotonga, que rodea la isla

Estas son las tarifas del autobús:

  • 10 viajes: 30NZD
  • 1 viaje: 5NZD
  • 1 viaje ida vuelta: 8NZD
  • 1ticket para bajar y subir durante el día tantas veces quieras: 16NZD

Nosotros siempre usamos el autobús, y para 7 días compramos en total 3 bonos de 10 viajes (cabe destacar que uno de los bonos se nos perdió a medio usar, así que tuvimos que comprar otro y algún billete suelto).

Marta Diarra Lampi

Ticket de 10 viajes

GASTO TOAL TRANSPORTE ✈ 106NZD (62,06€)

Existe una última forma de moverse por la isla que nosotros, finalmente, no nos atrevimos a hacer, pero nuestros amigos de @bolboretatrip sí y recomiendan: autostop. Dicen que recogen muy rápido y que la vez que más esperaron fue 15 minutos. Así que nosotros lo probaremos cuando volvamos (¡porque volveremos!) 😁

 

Actividades

Este es un apartado que puede encarecer o abaratar tu viaje, según gustos. Rarotonga ofrece muchísimas actividades que hacer a diferente precio. (próximamente publicaré el post de cosas que hacer por la isla).

Nosotros pagamos dos actividades y media (ya lo comprenderéis 😜). Como en el post de cosas que hacer en Rarotonga os comentaré más en profundidad en qué consiste cada actividad, aquí sólo menciono todo lo que hicimos con coste:

  • Avistamiento de tortugas: 99NZD (58,58€) por persona.
  • Kayak doble: 20NZD (11,83€).
  • Acercamiento cultural + cena + espectáculo: 99NZD (58,58€) por persona.*
  • Visita al Museo de las Islas Cook: 5NZD (2,95€) por persona.
  • Tubo de snorkel 12NZD (7,10€).*
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Kayaking en la laguna de Muri

GASTO TOAL ACTIVIDADES ✈ 339NZD (200€)

*1: Ese fue un premio que gané en un concursillo de baile polinesio que se dio en el mercado. El premio fue una entrada al espectáculo, por lo que sólo pagamos la entrada de Miguel. De ahí lo de pagar «media» actividad.

*2: Miguel empezó a hacer snorkel en Rarotonga, por lo que no tenía tubo de buceo. Así que te recomiendo traer uno de casa, porque un tubo malucho que se rompió enseguida nos costó 12NZD, así que imagínate el precio por uno mejor… También se pueden alquilar por horas, pero si vas a hacer muuucho snorkel no merece la pena.

Marta Diarra Lampi

Tortuga rarotongueña 🙂

 

Internet

Olvídate de él, y no sólo porque estás de vacaciones y deberías desconectar, sino porque es carísimo y malísimo. En nuestro backpack pagamos 10NZD (6€) por 500MG. QUINIENTOS MEGAS. Y nada de pedir la clave del WiFi en los establecimientos: no tienen.

Así que haz todo el trabajo cibernético que requieras antes de llegar a la isla: descarga mapas offline, busca todas las opiniones que necesites saber, responde lo que sea que debas responder… Ah, y recuerda que puedes usar el GPS del Google Maps sin conexión.

Marta Diarra Lampi

El mapa será tu mejor compañero de viaje 🙂

Pero si aun así crees que necesitas como el aire tener conexión a Internet, en Rarotonga la compañía BlueSky ofrece una tarifa de viajero que por 49NZD (29€) da una tarjeta sim con 3Gb de Internet.

GASTO TOAL INTERNET ✈ 10NZD (6€)

 

Dinero

La moneda de las Islas Cook es el dólar neocelandés, así que si vienes de Nueva Zelanda, mejor que hagas ahí el cambio de tu divisa. Al contrario que en Nueva Zelanda, donde todo lo puedes pagar con tarjeta, en Rarotonga la mayoría de los establecimientos sólo cobran en metálico, así que te merece la pena sacar dinero antes de llegar.

De todas formas, hay cajeros automáticos en la isla. Pocos, pero hay.

Ah, y recuerda intentar gastar todas las monedas que tengas antes de volver, pues en Nueva Zelanda no sirven.

Marta Diarra Lampi

¿No tienen las monedas más guays del mundo?

 

Resumen de los gastos

Resumen presupuesto

Es decir, que por unos 551€ te puedes pegar una semana en el paraíso. Evidentemente este presupuesto cambiará según los intereses de cada persona o el país de partida. Incluso este presupuesto se podría recortar eliminando actividades, comidas o haciendo autoestop (o no perdiendo el ticket del autobús 😜). Nosotros fuimos en temporada baja, así que es posible que algunos apartados se encarezcan en la alta.

Esto es sólo un ejemplo de lo que hicimos nosotros, pero quizás te sirva de ayuda para preparar tu propio viaje u orientarte sobre los costes. Porque vas a ir a las Islas Cook, ¿verdad? 😉

Marta Diarra Lampi

A de Abrumar

Me abruma el tiempo.

Septiembre está pasando corriendo.

Todavía recuerdo cuando la paciencia podía conmigo y sentía que el tiempo no sólo no pasaba, sino que me aplastaba. Y ahora está volando.

Llevo desde 2016 protestando porque faltaba mucho para 2017, en enero me quejaba de que abril quedaba demasiado lejos, en primavera veía al verano a kilómetros y kilómetros de meses de distancia, y durante el verano refunfuñé sobre lo muchísimo que quedaba para octubre.

A septiembre le quedan diez días.

Y en menos de un mes será dieciséis de octubre.

 

El Tiempo en cuestión de milisegundos ha pasado de estar dándose un paseo por el campo recogiendo flores a participar en una carrera de galgos encabezando la competición, o eso es lo que me dice mi «cuentatiempos» interno. Y pronto va a cruzar la línea de meta. Y yo despegaré.

Porque me abruma ver que de repente esos días que me pesaban tanto ahora están pasando a velocidad de vértigo uno tras otro. Me abruma porque no tengo tantos ojos para ver pasar tantos días a la vez. Me abruma pero me alegra a la vez porque el viaje que tanto tiempo llevaba esperando se acerca cada vez más y más. O soy yo la que se está acercando. Ni lo sé ni me importa.

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Esta soy yo viendo todos estos días correr uno tras otro

Es la primera vez que siento que verdaderamente falta poco para comenzar mi aventura. Desde hace meses (sí, MESES) he estado escuchando «buf, ya te va faltando poco, eh» mientras yo respondía «sí, jeje» cuando en el fondo sólo quería decir «NO POR DIOS PERO SI QUEDA UNA ETERNIDAD CUANDO LLEGUE A NUEVA ZELANDA TENDRÉ ARRUGAS, CANAS Y PROBLEMAS EN LOS HUESOS DIOS QUEDA MUCHÍSIMO QUIERO IR YAAAAA».

La paciencia no va conmigo.

Por eso septiembre se ha puesto las pilas y quiere pasar rápido. Espero que octubre tome ejemplo a pesar de las abrumaciones (?). Me abrumo, sí, pero este vértigo es como el de las montañas rusas: estás en lo más alto de los raíles, asomado al vacío, con un cosquilleo en la barriga que se acrecienta cuando el vagón se pone en marcha, y ahí es cuando no te queda más remedio que abrir bien la boca y dejar soltar toda la adrenalina que contiene tu cuerpo a través de gritos, gritos y más gritos. Y disfrutas.

Así que voy a disfrutar de estos días que me quedan.

Voy a disfrutar de este pequeño nerviosismo nacido de la ilusión.

Voy a disfrutar.

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Días de abecedario

Es un juego en el cual escribimos durante 26 días seguidos utilizando cada una de las letras del abecedario. Revolvemos recuerdos, posamos la mirada en los detalles, imaginamos, escribimos sobre viajes verdaderos, internos, poblados. Escribimos sobre calles, sombreros, tortas de manzana, aromas, detalles pequeños, sensaciones, pájaros, utilizando las letras del abecedario.

Si quieres más información clickea aquí.

Por cierto, todas las fotografías que acompañarán a cada palabra las he realizado yo, así podéis ver un poquito más de mis fotos. Muchas de ellas no están publicadas en ningún lado, así que con este proyecto podré hacer algo con casi treinta fotos que me gustan y tenía guardadas 🙂

 

Cómo hacer un roadtrip low cost por España

¿Estás cansado de tu rutina? ¿Tienes ganas de pegarte unas buenas vacaciones pero no tienes mucho dinero? ¿Te gustaría conocer varias ciudades? ¿Estás leyendo esto con voz de teletienda? 😜

¡Pues deja de preocuparte, que se puede!

¿Me creerías si te dijera que yo me he recorrido media España por ochenta euros? Sí, sí, no me faltan ceros. Espera, si quieres te lo pongo en números: 80€. Si tú también quieres recorrerte España de punta a punta por este módico precio, acompáñame a través de este post y verás.

Antes de comenzar, me gustaría matizar que recomiendo hacer este viaje entre dos personas (ya verás por qué). En mi caso yo viajé con Miguel, mi novio.

Una vez matizado el asunto, te cuento cómo surgió la idea: como comenté en otro post, Miguel y yo habíamos establecido un plan de ahorro. Si embargo el verano pasado ni él ni yo teníamos trabajo, y nos moríamos por salir a la aventura. Por lo que nos encontramos en medio de un gran dilema: ¿ahorrar y amargarse o gastar y disfrutar? Ninguna de las opciones nos gustaba. Hasta que planteamos ¿y si seguimos ahorrando a la par que disfrutamos? Entonces nos propusimos un reto: como yo quería ir a las playas de Tarifa, pondríamos en la aplicación de Blablacar un anuncio. Si alguien nos reservaba el viaje, iríamos (así los gastos de gasolina quedarían cubiertos), y si cuando estuviéramos en Tarifa queríamos seguir, haríamos lo mismo: si nos reservaban, continuaríamos el viaje; si no, volveríamos a casa.

De este forma hicimos Fuengirola ➙ Tarifa ➙ Bolonia ➙ Cádiz ➙ Sevilla ➙ Mérida ➙ Valle del Jerte ➙ Peñaranda de Bracamonte ➙ Salamanca ➙ Coruña ➙ Gijón ➙ Ribadesella ➙ Santander ➙ Madrid ➙ Fuengirola en diez días.

No está nada mal, ¿eh? 😉

Y eso que volvimos a casa porque vino mi tía de Finlandia de visita. Sino, habríamos continuado con el plan.

Os dejo algunas fotillos del viaje:

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Entonces…

 

Consejo nº1:

Utiliza Blablacar para los gastos del coche. Como sólo viajábamos dos, podíamos llevar a otras dos personas más (en realidad son tres asientos traseros, pero queríamos que nuestros invitados viajaran cómodos). De esta forma los gastos de gasolina se redujeron una barbaridad, además de conocer a personas nuevas y amenizar los trayectos. Ah, y si no sabes a qué precio poner tu viaje, Blablacar te recomienda uno.

Además, existe una app (Gasolineras España) que es como un mapa donde aparecen señaladas todas las gasolineras del país clasificadas por colores. Verdes las más baratas, naranja las de precio normal, y rojo las caras. Esta aplicación es genial para saber dónde repostar por el menor precio.

Es más, nosotros por tener tarjeta de socio de BP, la gasolina en sus establecimientos nos salía todavía más barata. Así que os recomiendo sacar la tarjeta de vuestra gasolinera favorita.

Foto gasolineras

App «Gasolineras España»

Así, pagamos de combustible 36€ en total (18€/persona), cuando en realidad habíamos consumido 172€ de gasolina. Not bad.

Marta Diarra Lampi

Miguel conduciendo. Es que no tengo una foto que represente compartir coche 😦

 

Los viajes tienen tres pilares fundamentales: el transporte, la comida y el alojamiento. Ya hemos visto cómo reducir los gastos del primero, ahora veamos cómo gastar lo menos posible en comida:

 

Consejo nº2:

Bocadillo de jamón y queso, bocadillo de atún, bocadillo de paté, bocadillo de philadelfia,  bocadillo de boquerones en vinagre, bocadillo de jamón y queso otra vez, bocadillo pa’rriba, bocadillo pa’bajo, bocadillo por un lado, por otro, pal centro y pa dentro.

e n o u g h t

Si eres como yo, de esos que no pueden repetir comida de un día a otro porque si no se aburren, no desesperes: los bocadillos no son la única comida low cost existente. En varios supermercados existen platos muy buenos que se preparan a golpe de microondas o con agua caliente. Ningún bar va a negarte un vaso de agua hirviendo. Nosotros porque no teníamos camping gas, pero si tienes uno, no dudes en meterlo en el maletero. Cocinar siempre va a ser más barato que comer fuera. ¡Y no olvides tu neverita portátil! Y si no tienes, CÓMPRATELA. Así la comida te durará más y los líquidos se te mantendrán fresquitos.

Nosotros gastamos de comida 78,88€ en total (39,44€/persona). Es decir, unos 4€ al día cada uno. En este presupuesto culinario entran también los caprichos como helados o restaurantes. Es decir, el gasto podría reducirse aun más, aunque eso sería un rollo 😜

Marta Diarra Lampi

Desayunando en el coche

 

Ahora queda el último pilar: el alojamiento. Nosotros sólo pagamos por una sola noche de alojamiento. Es decir, que de los diez días, nueve dormimos gratis. Si no hubiera sido así, no habríamos podido salir de viaje. No nos lo podríamos haber permitido. ¿Cómo lo hicimos? Pues…

 

Consejo nº3:

¿Recuerdas que al inicio del post te recomendaba hacer el viaje sólo entre dos personas? Eso era porque nosotros dormimos en el coche. Echábamos hacia atrás los dos asientos delanteros del coche y nos tumbábamos como en una cama.

¿Acaso es eso legal?

No. No puedes dormir en el coche en cualquier lado. Por eso nosotros dormíamos en las gasolineras, como los camioneros. Tapábamos todas las ventanas con toallas y hala, a dormir la mona. Y por la mañana a desayunar, a asearnos (descubrimos que varias gasolineras tienen duchas) y a seguir viajando.

Y no, no nos pasó nada. Ni pasamos miedo ni nadie intentó hacernos nada ni vinieron a preguntarnos nada. De todos modos, ya teníamos una respuesta (que era real) por si alguien nos cuestionaba: habíamos parado a descansar en la gasolinera porque teníamos sueño, y con sueño no se puede conducir.

Eso sí, no nos valía cualquier gasolinera. Siempre procurábamos que fueran gasolineras con amplias zonas de servicio, que fueran frecuentadas por camioneros y sin puticlubs de carretera alrededor. Solíamos mirar en el Google Maps las gasolineras, para ver si se ajustaban a lo que buscábamos: discreción.

Marta Diarra Lampi

Así quedaba el coche cuando nos íbamos a dormir

Así que gastamos de alojamiento 25€ en total (12,5€/persona). La primera noche dormimos en un camping de Tarifa, ya que estábamos hasta arriba de arena, era tarde, y necesitábamos ducharnos. Al ir en pleno verano, los precios de los campings estaban disparados, así que dormimos en el más barato que encontramos en una app de búsqueda de campings (no recuerdo su nombre 😦 ). Esta es una aplicación parecida al de Gasolineras España, en ella aparecen todos los campings disponibles, sus precios e instalaciones.

Después de acampar y cargar nuestros dispositivos tecnológicos, nos dimos un bañito en la piscina y continuamos viajando, sin volver a pagar alojamiento nunca más.

Marta Diarra Lampi

Ventajas de dormir en el coche: hacerlo delante del centro de la vía láctea 🙂

Si viajar fuera una mesa (?), nos faltaría una pata, ¿verdad? Esta cuarta pata es tan prescindible como tú quieres que sea. Digamos que es una pata opcional. ¿Sabes ya de qué estoy hablando? Sí, me estoy refiriendo a las actividades.

 

Consejo nº4:

Como nos habíamos planteado hacer un viaje low cost, las actividades/excursiones de pago quedaban fuera. Buscando en Internet cosas que hacer gratis, di con el Valle de Jerte y su Garganta de los Infiernos (Extremadura). Un lugar en el que disfruté como una enana y me robó el corazón. Si viviera más cerca, me pasaría el verano allí. Es más, es posible que algún día escriba un post sobre ello, hmm… 🤔

Total, que la única actividad que pagamos fue la subida a los Lagos de Covadonga (Asturias), ya que en verano no se puede subir en coche. Tienes que dejar tu vehículo en un aparcamiento que tienen a lado de una pequeña estación de autobuses, desde el cual compras el billete de bus que te llevará a los lagos.

Esta excursión nos costó 8€ a cada uno + 2€ de parking. El resto de actividades que hicimos o lugares que visitamos fueron de entrada gratuita.

Marta Diarra Lampi

Paisaje de Covadonga

Eso es todo. Espero que os haya gustado. Denlen like y compartan. Besis.

Que noooo, que todavía me quedan consejos que darte:

 

Consejo nº5:

Hazte aliado de las bibliotecas. En Mérida hacía un calor tan terrible, que no podíamos estar en la calle ni a la sombra. Así que decidimos pasar la tarde en la biblioteca de la ciudad (benditos aires acondicionados). Allí cargamos TODOS nuestro dispositivos (móviles, cámaras, portátil, tablet…) y nos conectamos a Internet para buscar actividades gratuitas que hacer 😉 No salimos de la biblioteca hasta que no refrescó fuera. También fuimos a la biblioteca de Gijón. Son lugares geniales para cargar nuestros dispositivos tecnológicos a la par que para usar Internet gratuitamente.

Las cafeterías también son buenos lugares para descansar y conectarse a Internet y así poner ese anuncio en Blablacar que decidirá el rumbo de tu viaje.

Biblioteca

Biblioteca multiusos

 

Consejo nº6:

Aprovecha el viaje para visitar a tus amigos y familiares. En un pueblito de Salamanca nos alojamos un par de días en casa de los tíos de Miguel, quienes nos dieron cama, comida, ducha y lavadora. Fue una visita muy agradable que sirvió para relajarnos y reponer fuerzas.

En Coruña también nos alojamos en casa de unos amigos, quienes nos dieron techo, comida y fiesta. Aunque en Coruña Miguel y yo tuvimos una discusión enorme (vete tú a saber por qué), esa visita también fue súperagradable.

Pues eso, aprovecha estos viajes para visitar a esas personas que quieres, tienes lejos y que ves de tanto en tanto. Seguro te reciben con los brazos abiertos y mucha ilusión 🙂

 

Consejo nº7: 

Para lavar la ropa, a parte de las lavanderías, puedes comprar detergente en pastilla y lavar tu ropa, toallas, loquesea a mano en cualquier baño público. Es muy fácil y en verano las ropas al sol se secan rapidísimo.

 

Consejo nº8:

Este es un consejo que más que ahorrar dinero, te ahorra sustos. Antes de salir de viaje hazle un chequeo al coche y ponlo a punto para salir de ruta. Si no sientes que tu coche está capacitado para ello, no lo hagas. No merece la pena.

 

Ahora sí que sí, esto es todo. Os dejo con una tabla resumen de los gastos entre dos personas:

Presupuesto viaje por España diez dias

¿Ves como es posible recorrer media España por 80€?

 

Ahora te toca a ti disfrutar de tus merecidas vacaciones, so…

Let’s go! 🚗 🏕 🏖 🏄 🌅 🏙 ⛺ 🚗

 

15 consejos para ahorrar dinero y viajar a donde te de la gana

Mentiría si dijera que mi viaje a Nueva Zelanda no despierta cierta incredulidad entre mis conocidos. Una vez convencidos de la veracidad del viaje, la mayoría -si no todos- suelen responder algo como “ay qué envidia, ojalá me lo pudiera permitir” u «ojalá tuviera dinero para eso». Lo que no saben es que independientemente de lo que suelte por la boca, mi respuesta mental es un enorme «si tú supieras…»

Porque, ¿acaso nosotros podíamos permitírnoslo?

Pues no.

Por eso el verano pasado Miguel y yo trazamos un plan de ahorro a largo plazo sin el cual nada de esto habría sido posible. Y hoy os comparto quince consejos que os ayudarán a ahorrar para poder hacer vuestros sueños viajeros realidad e ir hasta el fin del mundo si os apetece 😁

 

1. Identifica tus gastos

No puedes ahorrar si no sabes en qué gastas. Así que te aconsejo que en un mes apuntes absolutamente todos tus gastos, desde el más nimio hasta el más esencial. Una vez identificados, lo que hicimos fue decidir qué gastos eran inamovibles (alquiler, luz, agua), cuáles eran prescindibles (caprichos) y cuáles se podían rebajar (como comprar una marca u otra), y establecimos un máximo de dinero que queríamos gastar al mes en función de cuánto necesitábamos ahorrar para hacer realidad nuestro viaje.

Para controlar si gastamos o no lo propuesto, creamos un Excel en Drive donde cada noche apuntamos los gastos del día. Así podemos ver cuánto dinero nos va quedando y si nos hemos pasado.

Cuentas febrero

Cuentas de febrero

Gracias a esto descubrimos un montón de gastos prescindibles y aprendimos a administrar el dinero.

Consejo: intenta pagar siempre con tarjeta, así cada gasto quedará registrado y podrás consultarlo a través de la página web de tu banco. Además, pagando con tarjeta evitarás esa maldición que tienen los billetes, que una vez rotos, se esfuman.

 

2. No compres, arregla

Nos dimos cuenta de la importancia de ahorrar cuando en plena ola de calor se nos partió el cable del ventilador. Cuando fuimos a la tienda y vimos los precios de los ventiladores, nos dolió un poquito el alma. Así que Miguel decidió probar a arreglarlo por sí mismo. Benditos tutorales de YouTube. Por el módico precio de 1€ resucitamos a nuestro amado ventilador.

Así que si se te rompe algo cóselo, ponle un parche, cámbiale los cables, píntalo, plastifícalo o atorníllalo, lo que sea, pero solo cuando veas que o bien no consigues arreglarlo o bien por mucho que lo arregles se vuelve a romper (como ocurrió con mis pantalones), entonces plantéate si realmente lo necesitas y si es así, cómpralo de nuevo al mejor precio que encuentres.

De esta forma te sentirás súper hábil y realizado, invencible… te sentirás todo un McGyver en potencia 😉

 

3. Vende lo que no uses/quieras

Te sorprenderías la de gente dispuesta a comprar cosas que para ti son totalmente inútiles. Miguel y yo hemos vendido desde cámaras acuáticas o camillas profesionales de masaje hasta figuritas de fútbol o bufandas. Seguro que si buceas en lo más profundo de tus cajones puedes encontrar cosas que no echarás de menos.

Encima ganas por doble partida: consigues más espacio a la par que dinero. ¡Todo ventajas!

 

4. Descuentos, descuentos everywhere

Cuando quieras comprar algo date el tiempo necesario para buscar ofertas y comparar diferentes precios para dar con el más competitivo. Muchas veces podemos encontrar el mismo producto con precios muy diferentes. ¡Pero recuerda comprar sólo lo que necesites!

Al igual que con las marcas blancas: más barato no siempre es sinónimo de peor. Busca y compara.

 

5. Plantéate nuevas opciones

Me chiflan los libros, son mi debilidad. Pero en lugar de comprar en tiendas, he ido a mercadillos donde he encontrado novelas nuevas y plastificadas por 1€. El libro más caro que he comprado ha sido por 5€ y el más barato por 50cnt. ¡Todo un oasis para los lectores ahorradores!

También existe el intercambio. En la biblioteca de mi universidad había una mesa con libros en la cual si ponías uno tuyo, podías llevarte a cambio el que más te gustara. También vi un buzón de estas características en una playa. O puedes simplemente hacer un intercambio-préstamo con amigos.

Lo que quiero decir es que muchas veces existen variables muy baratas o gratuitas, como en lugar de pagar un curso de inglés, buscar ejercicios y libros gratuitos online; o aprende a hacer bisutería si lo que deseas es cambiar de complementos. O si deseas viajar, haz otras actividades relacionadas.

Las variantes pueden ser infinitas, sólo hace falta un poco de ingenio o información.

 

6. Comparte piso

Miguel y yo estuvimos compartiendo piso con cuatro personas más desde septiembre hasta junio. Eso nos dio la oportunidad de pagar 75€/mes cada uno por una habitación doble. Actualmente vivimos en un piso grande con otros cuatro (maravillosos 💘) compañeros, también en habitación doble por 150€/mes cada uno. Si nos hubiéramos ido a vivir solos, habríamos pagado muchísimo más por un piso completo.

Durante septiembre y mitad de octubre viviremos en la casa de un familiar. Esta es una opción poco apetecible para los ya independizados, pero vivir los últimos meses de estancia en el país en casa de un familiar os hará ahorrar dinero de alquiler, además de pasar más tiempo con ellos.

Aquí añado también compartir otro tipo de gastos, como puede ser el de coche. Puedes compartir los gastos de desplazamiento llevando a tus compañeros a clase/al trabajo, o puedes hacer uso de plataformas como Blablacar para distancias más largas. Gracias a esta última modalidad pudimos hacer nuestro viaje en coche por España.

 

7. Trabajo x 2

Gracias a que Miguel tenía un trabajo principal y otro complementario, pudo utilizar el sueldo del primero para ahorrar y el sueldo del segundo para pagar gastos. No se trata de que te mates a trabajar, pero intenta encontrar algo que puedas complementar con tu trabajo principal y que te pueda dar algunos ingresos extra. Puedes invertir los fines de semana o algunas horas en cuidar niños, dar clases particulares, vender manualidades, escribir artículos o trabajar a media jornada. Notarás una diferencia en tus ahorros.

 

8. Participa en concursos

De lo que sea. Seguro que hay algo que se te da bien: dibujar, escribir, diseñar, fotografiar, jugar al ordenador o hacer crochet. Si hay algo que se te da bien, investiga si hay algún concurso o torneo de ello.

Por ejemplo, yo he participado y ganado algunos concursos de fotografía y de escritura. Hagamos cuentas: en un concurso de escritura gané 150€, en otro de fotografía gané otros 150€ y en una maratón fotográfica gané 700€. Si hubiera ganado eso el mismo año, tendría 1.000€ de más en mis ahorros. No está mal, ¿eh?

Por ejemplo, una vez vi en un Centro Comercial un torneo de Fifa en el que, atentos, el primer premio se llevaría 2.000€. ¡Dos mil eurazos por jugar a la play!

Claro que esto no es como trabajar, no es seguro que vayas a ganar, pero siempre puedes probar y divertirte en el proceso. No te lo tomes muy en serio, hazlo más por gusto, curiosidad, diversión… y no te tomes muy a pecho si no ganas. Además, ¡no todos los premios son metálicos! Yo por ejemplo también he ganado comidas y cenas para dos con mis fotos o con una carta de amor que escribí en el instituto. Seguro que tienes algún talento que está esperando ganar un concurso 🙂

¡A participar se ha dicho!

 

9. Compara con el viaje

Por ejemplo: salir a cenar a mi restaurante favorito cuesta 20€, eso es lo que me costaría hacer X actividad en X país. O por ejemplo, el precio de una chaqueta del Zara es el mismo que hacer una excursión a unas islas de Filipinas. ¿De verdad me merece la inversión en los zapatos?

Este truquillo a mi me ayuda a ver con perspectiva en qué estoy gastando mi dinero, y me ayuda sobre todo a decidir mejor si me merece o no la pena el gasto. ¡Lástima que me haya dado cuenta de ello tan tarde! Si lo hubiera implementado antes en mi vida, estoy segura de que hubiera decidido mejor en qué invertir mi dinero.

 

10. #StopCoche

El que tenga coche sabrá la enorme cantidad de dinero que se chupa la máquina. Cuando nuestro Cuquicar murió, notamos un ahorro importante en nuestros bolsillos. Así que ya sabéis, menos coche y más caminar distancias cortas, bicicletear distancias medias (en Málaga son gratis la media hora) y más autobusear distancias largas. Notarás una mejora tanto en tus ahorros como en tu salud.

 

11. #StopComprasInnecesarias

En unos 365 días Miguel sólo se ha comprado una camisa para una entrevista de trabajo y yo dos pantalones (se rompieron los dos que usaba) y un jersey (fue capricho, lo confieso). Quítate la idea esa de «¡es que no tengo ropa que ponerme!» que sabes que tienes pa’ dá y regalá.

Sé que el comprar ropa -como muchos otros caprichos- da cierta satisfacción momentánea. Pero es eso, momentánea. ¿Qué te merece más la pena, esos zapatos tan chachideguays o un billete de avión low cost hacia alguna ciudad Europea?

No es broma, con el dinero que muchos se gastan en rebajas podrían pasar varios días de viaje en países cuyo coste de vida no es muy elevado.

Todo es cuestión de prioridades y de mentalizarse.

Después de un año sin entrar en tiendas de ropa, mi mentalidad hacia las mismas ha cambiado bastante, y a veces me sorprendo al pensar que yo también he sido de las de «bueno, ahora que estamos en rebajas a ver si encuentro algo bueno y barato» ¡cuando ni siquiera necesitaba ese algo! Gastar por gastar.

Recuerda también quitarte de suscripciones a servicios o revistas que realmente ya no utilizas o que no te importaría dejar. Por no hablar de vicios como el tabaco. Sobra decir los beneficios más allá del monetario que tiene dejar de fumar.

 

12. #StopGimnasio

Corre en la calle, sube y baja las escaleras, busca en Internet ejercicios que hacer en casa, haz pesas con las garrafas de agua… Sé que hay gente que le encanta el gimnasio y es parte fundamental de sus vidas, pero a final de mes el gym se lleva un pico, y si de verdad quieres ahorrar tendrás que hacer algunos sacrificios. Lo bueno es que dejar el gimnasio no tiene por qué ser sinónimo de dejar de hacer ejercicio.

 

13. #StopEvitarLaCocina

Y de nuevo me remito a Internet, donde puedes encontrar una infinidad de recetas fáciles para comenzar a cocinar en casa. Ya no hay excusas, porque comer fuera a la larga sale caro. Y si no tienes tiempo por tu trabajo o estudios, aprovecha por ejemplo los domingos para preparar mucha comida y congelarla. Así durante la semana sólo tendrás que descongelar lo que te quieras comer y podrás llevarte la comida al trabajo o la universidad en un tupper.

¿Que a tus amigos les gusta mucho salir fuera? Invítales a tu casa y cocinad juntos. O sal pero no te pases con las cervecitas y el tinto, que la bebida también es algo que a la larga sale caro: supongamos que sales todos los sábado noche y (tirando por lo bajo, que os conozco 😜) cada noche te tomas tres cervezas. Si cada una costase 1.80€ a final de mes te habrás gastado 21,60€ sólo en beber un día a la semana. A eso añádele la comida con la que lo acompañes, las cervezas de más y los días de más que salgas. Este gasto es extensible a cafés, desayunos, chucherías o refrescos. Con 21€ me pago una noche de alojamiento en Auckland. De nuevo, cuestión de prioridades.

Además, como plus, sólo cocinándote tu propia comida sabrás qué ingredientes tiene realmente el plato que te comerás. Puedes aprender recetas que serán mucho más saludables que la comida preparada y procesada.

 

14. #StopPeluquerías

Aunque a veces le haya hecho destrozos capilares, el hecho de pelar yo misma a Miguel hace que cada cierto tiempo se ahorre una visita al peluquero.

No se trata de descuidar la imagen, sino de aprender a autocuidarse. Aprender a cortarse el pelo, a maquillarse, a teñirse o a hacerse la manicura a la larga nos hará ahorrar varios euros. Además, así te aseguras de que cuando quieras cortarte sólo las puntas sea así de verdad 😜

 

15. Relax y mente positiva

Último pero no por ello menos importante. De hecho, es el MÁS importante: relájate y no seas extremadamente estricto. Llevar una vida ahorrativa no es fácil. Ten por seguro que sentirás la frustración más veces de las que te gustaría. Por eso no debes seguir estos consejos a vida o muerte, porque si no te amargarás, te lo digo por experiencia. No es fácil, hace falta tener mucha fuerza de voluntad. Pero tampoco pasa nada si sales una noche con tus amigos o si un día te compras un capricho. Tampoco pasa nada si hay algo que no usas pero lo quieres conservar. No te sientas mal. Eres humano y también necesitas descansar de la rutina. Mientras lleves tus gastos con moderación y cabeza, y lleves un control de tus compras, ahorrarás seguro. Sólo hay que hacer unos pequeños cambios diarios que marcarán una gran diferencia.

Recuerda, detrás de todo este esfuerzo hay un  V I A J A Z O  esperándote 😉

Espero que estos consejos os ayuden. Yo misma soy la prueba de que funcionan, ya que sin ellos no podría permitirme viajar a Nueva Zelanda por larga duración.

Y a vosotros, ¿se os ocurren otras formas de ahorrar para un viaje?