Cráter Wolfe Creek, el ojo del desierto australiano

Uno de los lugares más alucinantes en el que jamás he estado y nunca pensé estar es, sin duda alguna, en Wolfe Creek. Y eso que, audiovisualmente, no invita mucho a ello…

Pero no voy a adelantar acontecimientos.

Hoy os voy a llevar a un lugar muuuuy especial de Australia que poca gente conoce y menos gente aun visita. Con todos ustedes… ¡el Cráter de Wolfe Creek!

Marta Diarra Lampi

Un poquito de historia

Fijaos lo grande y aislada que es Australia que no fue hasta 1947 que se “descubrió” el segundo cráter de meteorito más grande de nuestro planeta Tierra. Conocido como el cráter Wolfe Creek, este imponente boquete se encuentra a unos 145 kilómetros de Halls Creek en la región de Kimberley, en Australia Occidental.  Encima, fue descubierta completamente por casualidad por los geólogos Frank Reeves y NB Sauve, junto con el piloto Dudley Hart, quienes estaban simplemente haciendo un vuelo de reconocimiento de la zona.

Pero claro, si entrecomillo la palabra “descubrir” es por algo, pues los aborígenes ya sabían de él desde miles y miles de años antes…

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Fijáos si está aislado que no hay NADA a su alrededor…

Lo que dicen los científicos

Con un diámetro de 850-950 metros (¡ofú!) y encontrándose su cima a 35 metros sobre la llanura de su contorno, los geólogos estiman que el boquetoncio se formó hará unos 300.000 años cuando un meteorito de hierro que pesaba más de 50.000 TONELADAS le dio un buen porrazo a nuestro planetita, a unos quince kilómetros por segundo. Si esa velocidad no te sorprende, quizás lo haga cuando te diga que 15km/sg es igual que cruzarse toda Australia en menos de cinco minutos. Y yo tardé cuatro meses… 😜

¿Y dónde está el meteorito si tan grande era? Bueno, cuando impactó en la Tierra se formó tal explosión que su energía vaporizó al pedrusco… Sorry. PERO algunos fragmentos del mismo se encontraron dispersos hasta a cuatro kilómetros de distancia y (¡sorpresa, sorpresa!) en el Observatorio Astronómico de Perth puedes toparte con dos trocitos del ex-gigante meteorito de hierro 😃

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De mi visita al Observatorio de Perth

Lo que dicen los aborígenes

Como mencioné anteriormente, durante miles de años los aborígenes de las tribus Jaru y Walmajarri se reunían en el cráter, al que llamaban Gandilamal, a contar historias sobre la creación y a hacer vida. Una historia mitológica muy bonita cuenta que el cráter es el agujero por el que la Serpiente Arcoíris, la diosa creadora de vida, salió de la tierra para traer vida al Universo. Si no sabes quién es la Serpiente Arcoíris (¡muy mal!), échale un ojo a este post en el que cuento bastante sobre ella.

Sin embargo hay otro grupo aborigen de la zona, los Kandimalal, cuyos miembros más ancianos cantaban y contaban historias sobre una gran estrella que cayó sobre la Tierra… dando a entender que mucho, muchísimo antes de que los propios científicos encontraran el cráter, ellos ya habían deducido cómo se creó semejante agujero terráqueo.

Marta Diarra Lampi

¿No parece como un ojo?

Lo que dice el cine

Bueno, BUENO. Si tenéis pensado visitar el cráter algún día, no hagáis como yo y veáis la película ANTES de ir. Aun sabiendo que es sólo un film, eso de “basado en hechos reales” como que no inspira mucha confianza y uno se deja arrastrar por la paranoia colectiva…

Y es que en 2005 se estrenó una película de terror (bastante malilla, todo sea dicho) en el que tres mochileros deciden visitar y pasar la noche en Wolfe Creek, pero son secuestrados por un terrible, terrible torturador asesino.

Bueno, pero todo esto, ¿fue o no fue real?

Sí y no. El creador, Greg McLean, se inspiró en crímenes que sí que ocurrieron en Sídney en la época de los noventa, conocidos como los Backpacker murders, cometidos por Ivan Milat, uno de los serial killers más conocidos del país.

Lo curioso de todo esto es que la película ¡ni siquiera fue rodada en el cráter Wolfe Creek! El film se ambientó en el cráter, sí, pero se filmó en el estado de South Australia. O sea, ¡ni siquiera estuvieron allí! Si os interesa ver la película, en Internet podéis encontrarla fácilmente. Y si os gusta, estáis de suerte: en 2013 estrenaron la segunda parte 😋

A pesar de toda la ficción, todavía hay mucha gente que cree que el film es un documental fidedigno, y cuando comentas tus intenciones de ir o de haber ido, siempre hay alguien que suelta “¡pero bueno, ten mucho cuidado eh! Que ese sitio es peligrosísimo, ronda por ahí un asesino de backpackers…”

 

Bueno, pero que yo quiero visitarlo igual, ¿cómo lo hago?

El acceso al Parque Nacional Cráter Wolfe Creek se sitúa aproximadamente a 152 kilómetros por carretera al sur del pueblo Halls Creek, a través de la Carretera Tanami. Si vas, ármate de paciencia, porque es una carretera sin asfaltar que puede llegar a estar en muuuy malas condiciones. Más o menos tardarás en llegar al cráter en unas 2-3 horas de conducción.

Recomiendo encarecidamente que, antes de ir, repostes gasolina en Halls Creek, compres mucha agua y vayas (o llames por teléfono con anterioridad) a su Centro de Información Turística y preguntes por el estado de la carretera, ellos sabrán si es buen momento o no para ir. Afortunadamente cuando fui, justo acababan de “alisar” la carretera, por lo que conducir por ella no fue ningún problema. Aun así, se recomienda encarecidamente usar coche 4×4.

Puedes subir a pie a la parte más alta del cráter por un caminito corto de unos 200 metros. Lo subes en nada. Eso sí, no te metas dentro del cráter, que es peligroso. ¡Respétalo!

Como la carretera es larga (hasta un total de 6h de coche si regresas el mismo día), te invito a que pases la noche en el pequeño “camping” que hay. Es totalmente gratuito y tiene unos baño básicos. No se permite hacer fuegos, recoge tu basura y no te lleves de allí ninguna planta, animal y/o piedra, please. Como el camping sólo tiene baños, deberás ser 100% autosuficiente… si no te pilla el asesino 😜

Marta Diarra Lampi

Arriba a la izquierda, el camping; abajo a la derecha, el inicio de subida al cráter.

Pero si regresas sano y salvo, recuerda comprar tu pegatina de “yo sobreviví a Wolfe Creek” en el Visitor Centre de Halls Creek 😉 y de paso me compráis otra a mí y me la enviáis, ¡que yo me arrepentí de no hacerlo!

Bueno, espero que os haya gustado este post. A mí la verdad me maravilla este lugar, uno de mis lugares favoritos de mi viaje por Australia. Fue realmente mágico presenciar los resultados de un fenómeno astronómico-geológico tan único. Por eso quería compartir con vosotros un trocito de esa enormidad tan bonita 😊

Marta Diarra Lampi

Buenos viajes a todos ✈

Mi plan viajero-vital 2.0

¿Sabéis de esas veces que estáis viendo una cosa determinada que te lleva a otra, y a  otra, y a otra hasta el punto de que acabas haciendo algo que no tenía nada que ver con la actividad inicial?

Pues así es como he acabado releyendo y reflexionando sobre el primer post de este blog.

Todo empezó con la publicación en mi Facebook personal de un proyecto fotográfico que realicé durante el mes de marzo (si quieres verlo, pincha aquí). El caso es que me puse a revisar todo el proyecto y como me pareció corto, decidí revisionar de principio a fin otro proyecto fotográfico del año pasado, en el que hice una fotografía al día (aquí). El caso es que en una fotografía de julio hay un enlace a un post mío, que es el que escribí como despedida a Ohakune, el pueblo donde viví por tres meses en el medio de la isla norte de Nueva Zelanda.

Y claro, entré y ese post me redirigió a otro, y a otro, y a otro… hasta llegar al primero que publiqué en el blog. Y ahí me detuve. Porque me di cuenta de una cosa: ese es un post potente. Potentísimo. Y han tenido que pasar como dos años para darme cuenta de ello.

Ese post es muy potente porque tiene decisión. En aquel entonces, en diciembre de 2016, Miguel y yo vivíamos en Málaga y no teníamos ni un duro. Literal. En diciembre de 2016 no sólo no sabía si llegaría a tener el dinero suficiente ni para comprarme un billete de avión, es que ni siquiera sabía si conseguiría la visa de Nueva Zelanda. Sin visa, se desmorona el plan, no hay nada que hacer.

Ese primer post es potente porque sentencio firmemente que

«yo quiero dar la vuelta al mundo. Vivir viajando.

Y mi primer destino será Nueva Zelanda.»

¿Cómo podía yo afirmar tan rotundamente algo tan grande? Sin visa, sin dinero y hasta sin los estudios acabados. ¿Qué pasa si suspendía alguna asignatura que tuviera que repetir?

Ese primer post es toda una declaración de intenciones tanto hacia mí como hacia el mundo entero. Estaba gritando que sabía lo que quería y que estaba decidida a conseguirlo. Ni siquiera existía un Plan B, no había nada de «bueno, si no lo consigo puedo hacer X». No, no lo había porque no concebía no alcanzar mis metas.

 

Por eso hoy tengo ganas de escribir otra vez, porque me siento orgullosa. De mí y de todo lo que he conseguido. Por cómo soy, por soñar fuerte y por trabajar aun más fuerte para cumplir mis locas onirias.

Y por eso hoy también quiero repasar aquel post que escribí un 26 de febrero de 2017 en el que ponía en palabras el plan de vida de viaje que me gustaría tener, para ver y analizar qué cosas he alcanzado y qué no. Así que allá voy.

 

En febrero de 2017 escribía que quería…

1º: Salir de España a Nueva Zelanda con una Working Holiday Visa. Estar allí de 12 a 15 meses. Solicitar una WHV para Australia.

¡Conseguido! El 16 de octubre de 2017 me monté en cuatro aviones y 56h después aterricé en Aotearoa, el país de la gran nube blanca, donde viví unos maravillosos 14 meses. Ese año, además, conseguí la visa para Australia 😃

2º: Con el dinero ahorrado en Nueva Zelanda, hacer un viaje por el sudeste asiático de seis meses aproximadamente. Según el ritmo que llevemos -probablemente lento- nos dará tiempo a visitar más o menos países. Pero la ruta “ideal” sería Indonesia, Filipinas, Vietnam y Tailandia, ya que no daría tiempo a más. Y desde Tailandia, volar a Australia.

JAJAJAJAJA no te lo crees ni tú, maja. Con lo que yo no había contado en este plan viajero-vital es con los costos de la visa australiana. Entre los papeleos, el costo de ir mil veces a la embajada de Wellington, el costo de la visa en sí, el costo del examen de inglés, el costo de los biométricos y el costo de la gasolina para ir a todos estos sitios, los seis meses por el sudeste asiático se redujeron a uno.

Bueno, al menos un punto sí que lo cumplí: volé desde Tailandia a Australia.

3º: Pasar un año (o dos) en Australia. Al terminar la visa, con el dinero ahorrado ir en barco a Argentina.

Bueno, ahora mismo sólo llevo tres meses en Australia, así que no sé si se cumplirá este tercer punto o no. Por lo pronto, lo dudo mucho porque es algo que ya no quiero.

Uno de mis mayores sueños es recorrer Sudamérica y Centroamérica, pero con lo que tampoco contaba en aquellos días es que una visita a las Islas Cook y vivir en Nueva Zelanda me harían enamorarme de la cultura Polinesia, por lo que ahora mi sueño sudamericano combate con el de viajar por las Islas del Pacífico Sur.

Lo que sí que planeo ahora es quedarme en Australia dos años y muy probablemente un tercero (ahora que la visa lo permite) para poder unir mi sueño Pacífico con el Sudamericano en un mismo viaje: viajar por las islas del Pacífico Sur y entrar en Sudamérica a través de la Isla de Pascua y ya allí recorrer el continente.

4º: ¡Por fin en Sudamérica, mi mayor sueño! ❤ Una vez en Argentina, lo ideal sería probar suerte por si pudiéramos llegar a la Antártida, que queda “cerquita” 😜Y ya de ahí hacer un recorrido por toda Sudamérica (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, las Guayanas y Suriman), hasta llegar a Centroamérica y México. De ahí solicitar de nuevo una WHV a…

Sigue siendo mi sueño, pero va a tener que esperar un poquito más.

5º: …Canadá, y pasar allí un año para recuperar algo de dinero y volver a Europa (pasando por Groenlandia).

Uf, no sé yo. Como la WHV de Canadá es hasta los 35 años, ahora me planteo «aplazarla» un poco más para hacer antes otras cosas, como la WHV de Japón, por ejemplo.

6º: El primer destino europeo sería España para visitar (tras un lapso de… ¿cinco o seis años? 😱) a la familia y amigos. Y después partir por una ruta a través de Europa hasta llegar a Finlandia, donde me gustaría pasar un año.

JAJAJAJAJAJAAAAA X10000, que te creías tú que aguantarías cinco o seis años sin ver a tu familia y amigos, ya, claro. Por lo pronto ya tengo un billete comprado para agosto de 2019 para pasar un mes y medio en España. O sea, que sólo has aguantado dos añitos, guapi.

De todos modos ha sido bonito descubrir que soy mucho más apegada de lo que pensaba. Al final va a resultar que tengo sentimientos 😜

La ruta de Europa me encantaría, la verdad. Y también me gustaría vivir en Finlandia (es más, hay un Máster de dos años en Helsinki que me encantaría estudiar). Pero nope, todavía no.

7º: Al término del año finés, lo ideal sería cruzar Rusia con el Transmongoliano, hasta llegar a Mongolia o China. De ahí pasar a Japón, Corea del Sur, Laos, Myanmar, Nepal y estar una larga temporada en la India. No tengo muy claro qué haré con los países de alrededor, ya que no sé cómo será su situación política para aquellos años, pero me gustaría llegar a…

Me sigue pareciendo un plan de putísima madre que me encantaría realizar algún día.

8º: …Turquía, y de ahí dar un salto al continente africano.

Sí y no. Últimamente tengo TANTAS ganas de conocer más África que creo que va a ser de los primeros viajes que haré, no el último. Tengo más interés en viajar primero por África que por Asia, si soy sincera.

La verdad es que no voy en mal camino. Más o menos he cumplido mis previsiones a dos años vista, con sus más y sus menos. Y me encanta ver que mis gustos y sueños han cambiado, que yo he mutado, conocido y crecido más. Aunque ahora me encuentro mucho más confusa para con mi plan de vida viajero.

Ahora mismo, a 3 de abril de 2019, estoy trabajando en Fitzroy Crossing. Aquí me quedaré hasta finales de julio. En agosto iré a España y a mitad de septiembre volveré a Australia. De ahí en adelante, no tengo planes.

A veces me apetece coger e iniciar en 2020 una vuelta al mundo. A veces me apetece comprarme un coche y recorrer Australia sin prisa. Y a veces hasta me apetece ir a Barcelona a estudiar el máster de documental creativo que tanto me interesa.

No sé.

No sé qué pasará ni qué haré. Lo único que sé con una certeza feroz es que, en el momento que sepa lo que quiero, lo tendré.

Es una autopromesa.

 

P.D: sigo amando la canción de la postdata del viejo plan viajero-vital ❤ 

Bangkok vs. Marta: primer asalto

Noté cómo la sangré se acumuló en cuestión de microsegundos en una zona concreta de mi piel para luego, aún más rápido, dejar paso a un dolor intenso y candente que incendió mi mejilla derecha de tal modo que no pude sostener el torrente de lágrimas que mis ojos pretendían bloquear con un dique de falso orgullo.

En ese preciso instante comprendí que la decepción me había hostiado la cara con todas sus fuerzas.

Porque así me sentía, en un ring de boxeo.

Damas y caballeros, agárrense bien fuerte a sus asientos porque el combate que van a presenciar hoy será recordado ya no por sus hijos, ni por sus nietos, sino que hasta sus bisnietos hablarán de él: de cómo una joven principiante decidió enfrentarse a uno de los grandes del muay thai. Damas y caballeros, let’s get ready to rumble!

En la esquina inferior izquierda, con su metro sesenta de altura y con 0 años de experiencia como mochilera, encontramos a una Marta de 23 tiernos añitos y seis países a sus espaldas. Y en la esquina superior derecha tenemos a Bangkok, con sus diez millones de habitantes, sus sensaciones térmicas de 42º en invierno, su olor a suciedad y alcantarilla constantes, sus timos y su circulación temeraria.

Recordemos, queridos espectadores, que Bangkok tiene un récord de peleas ganadas y cero derrotas por la vía del K.O. ¡Comencemos!

Bangkok se prepara y calienta sus músculos para el combate sin quitarle el ojo de encima a su contrincante. Choca los puños, lanza golpes al aire, da saltitos rápidos en un juego de pies, esquiva golpes imaginarios, contraataca. Wow, ¡qué mirada, qué movimientos, qué agilidad! Se lee a través de sus ojos que no tendrá piedad con ella. 

Mientras… ehm, bueno… Marta está sentada en una silla… balanceando sus pies colgantes… mientras se come una piruleta. Su mirada está más bien dirigida hacia Babia. Sospechamos que no tiene ni idea de lo que se le avecina.

 

Cuando me recuerdo en mis primeros días en Bangkok, me visiono a mí misma como una Dora la Exploradora de la vida, como un personaje inocente, infantil y positiva –que no estresada- ante las adversidades. Y a Bangkok lo recuerdo como un Godzila rugiente escupefuegosrayosláseroculares. David y Goliat. Marta y Bangkok.

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Bangkok y yo.

Cada vez que la ciudad me cruzaba con un amable tailandés que detrás de la falsa ayuda aguardaba un timo, yo respondía con un “bueno, es lo que hay, habrá que acostumbrarse”. Y cuando me lanzaba una bola de humo de pura contaminación hacia mi sistema respiratorio, yo respondía con un “bueno, es lo que hay, habrá que acostumbrarse”. Y cuando lo que hacía era marearme con su ola de calor, ya podéis imaginar lo que seguí predicando. También lo hice cuando los taxis me cobraron muuuucho más de lo que correspondía, cuando me perseguían y asaltaban para coger tuk-tuks, cuando una noche me dio diarrea por comer una comida cuya salsa tenía un sabor sospechoso, cuando en un hotel me querían cobrar más de la cuenta, cuando se rompió una rueda de mi maleta en el horrible asfalto o cuando esperé bajo un sol abrasador a un autobús que nunca llegó.

Pero la gota que colmó mis ojos me golpeó en la estación de trenes de Bangkok.

 

Suenan las campanas y el combate comienza. El público está eufórico, hasta los asientos tiemblan por sus rugidos. Oh, un momento, ¿qué es eso? Hay tanto humo en la sala que Marta parece que no ve bien. Se mueve por el cuadrilátero como un zombie: con los brazos extendidos hacia ningún lugar. Creo que le están lagrimeando los ojos. Me da a mi que va a pillar una conjuntivitis –y la pillé-. La desorientación de Marta crece aun más cuando miles de espectadores le hablan a la vez desde distintos puntos para venderle cosas: tuk tuk, lady? Massage? Tuk tuk, taxi, taxi. cheap, ping-pong show, suit, massage? lady, lady, LADY MASSAGE? TUK TUK? Marta no ve nada y no sabe hacia dónde dirigir su atención yOH DIOS MÍO, aprovechando la desorientación, Bangkok da el primer paso con un combo de movimientos gancho hacia el hígado y luego a la mandíbula y ahora da un golpe bajo (-Pero señor réferi, ¿esto no es ilegal en el boxeo? -Da igual, ¡es Bangkok! :D) gancho en las costillas izquierda derecha izquierda arriba a la frente puño nariz sangre y…

 

Todo negro.

 10… 9… 8… 7… 6… 5… 4… 3… 2… 1…

 Knock-out.

 Bangkok ha derribado a su oponente. Marta está incapacitada para reincorporarse a la pelea.

Bangkok gana.

 

El momento en el que me vi en la estación de trenes con una maleta rota, una mochila de 50L y otra de 70L y con dos mochilas pequeñas, una de ellas de 7kg aproximados; con la imposibilidad de dejar la maleta rota en las taquillas de la estación porque (oh, sorpresa) resulta que “justo” cuando nosotros queremos hacer uso de ellas el precio se triplica, solo que no habían actualizado el cartelito de precios (oh, sí, vaya, muy casual); en ese mismo momento me golpearon el calor, el tráfico, la gente, el picante, la frustración, los timos, la señora que me persigue con una rana de madera que hace cri-cri-cri, los vendedores y el ser vista como un saco de billetes con patas.

En ese mismo instante, mi cuerpo no pudo aguantar más y me quebré y lloré todo lo que había intentado combatir con positivismo.

 

Y, derrotada, con las pocas fuerzas que me quedaban, me arrastré hacia el tren 13, vagón 2, asiento-cama número 33 que me llevaría hasta la otra punta del país.

Cómo aprovechar una escala en Shanghái: visita a Yuyuan Garden

Para llegar a Nueva Zelanda tuvimos que coger cuatro vuelos con tres escalas. Una de ellas fue de 16h en Shanghái. Por suerte, China tiene un visado que te permite salir del aeropuerto por un máximo de 24 horas, así que decidimos aprovechar la escala para descubrir una ciudad y un país nuevo.

Si quieres saber cómo se solicita el visado chino por 24h, entra aquí.

 

Como nuestro vuelo llegaba a Shanghái a las doce de la noche, decidimos reservar una habitación para descansar unas horas, que ya llevábamos sobre nuestras espaldas unas 18h de viaje. Dentro del propio Aeropuerto Internacional de Shanghái Pudong hay un hotel, el Da Zhong Pudong Airport Hotel. Al estar dentro del propio aeropuerto, no te hace falta ni salir de él.

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Nosotros reservamos una habitación doble con camas separadas por 65€ a través de Agoda. ¿Por qué camas separadas? Porque habíamos leído en Internet que la cama doble era incomodísima, como una piedra. Y es cierto que nuestras camas no fueron las mejores del mundo, pero a mi gusto fueron cómodas y para gusto de Miguel fueron duras. Como todo, dependerá de la persona y sus exigencias.

En la habitación tenías cama, Internet, una ducha, toallas, champú, gel, acondicionador, té y un teléfono.

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Nuestra habitación

Marta Diarra Lampi

Marta Diarra Lampi

Las vistas de la habitación

A las 06:00 de la mañana sonó nuestro despertador. Teniendo en cuenta el tiempo y las distancias, teníamos dos opciones: ir al Bund en el barrio de Pudong, que es una zona del malecón a orillas del río Huangpu y desde donde se ve el famoso skyline de Shanghái, o ir al Jardín Yuyuan, que es uno de los jardines más famosos del país.

Como nosotros no somos muy de ciudades, escogimos la segunda opción, ya que nos parecía una actividad más «cultural» que ver edificios financieros.

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Pero antes, el desayuno: como en todo aeropuerto hay muchas cadenas de comida. Eso sí, vas a tener que hacer uso de tus aptitudes en mímica, porque ni siquiera en el aeropuerto vas a encontrar trabajadores que hablen inglés. Ni en el aeropuerto ni fuera de él. En China la gente no habla inglés.

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Miguel no estaba muy convencido con eso de desayunar fideos, pero donde fueres haz lo que vieres, ¿no? 😉

Una vez con el estómago lleno, para llegar a los jardines tendríamos que hacer uso tanto del tren como del metro. Al igual que nuestro hotel, dentro del aeropuerto está el tren Maglev, que es el tren más rápido del mundo y además es de levitación magnética, es decir, en lugar de ir sobre raíles, «flota» por la fuerza de los imanes. El Maglev llega a la velocidad de 300km/h y se recorre en 7min. lo que un coche tardaría 40min.

Nada más salir del hotel, encontrarás carteles que te indican dónde está el Maglev. La entrada la pagas en una taquilla y puedes pagar con tarjeta de crédito. Nos costó 10€ ida y vuelta para dos personas. Además, aprovechamos para cambiar algunos euros a yuanes en el aeropuerto antes de salir.

 

Fue muy emocionante montar en el Maglev y ver la ciudad por la ventana, rapidísimo. Incluso puedes ir viendo por un rótulo digital las velocidades que va cogiendo el tren. Una lástima que el trayecto sólo dure siete minutos.

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Súper felices en el Maglev 😀

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Os aconsejo que si queréis llegar al Jardín Yuyuan, cojáis en el aeropuerto un mapa del transporte de la ciudad y sigáis las indicaciones que os digo a continuación:

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Mapa de metro de Shanghái. Puede parecer lioso pero es fácil.

El Maglev sólo tiene una parada: Lyongyang Rd, que es una estación de tren semicubierta. De ahí tendremos que buscar la estación de metro, que está a la derecha, y seguir la línea de metro 2 color verde hasta la parada Nanjing Rd (que es donde se cruza con la línea morada clarita en el mapa). No os preocupéis, todo está muy bien indicado, no tiene pérdida. Además, para no saltarte la parada, puedes ver encima de las puertas del metro un mapita que te indica en qué parada estás.

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Las lucecitas te sirven de guía para saber en qué parada estás

Una vez ahí, bajamos del metro y cambiamos a la línea de metro 10 color morado claro hasta la parada Yuyuan Garden. Sólo es una parada y de transbordo, por lo que no necesitas comprar un nuevo billete.

A las malas, este recorrido lo completas en hora y media.

Anda, os dejo otro mapa que ha hecho Miguel para que os sea más fácil moveros por el metro (hip-hip hurra!!!):

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De nada 😉

Una vez llegamos a destino y salimos del metro, no tuvimos ni idea de qué hacer. ¡Estábamos en China! Y hacía menos de 24h en Rusia. No nos lo podíamos creer. El ambiente era gris, había tráfico, gente andando de un lado para otro, policías multando a viandantes… casi que nos costaba interiorizar que estábamos en CHINA.

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A lo lejos, los edificios financieros del Bund.

Ahora tocaba encontrar los jardines, y no teníamos ni la más remota idea de cómo llegar a ellos.

Como Google está prohibido en el gigante asiático, no podíamos usar el Maps, por lo que tuvimos que utilizar la aplicación Maps.Me. Así que recuerda descargar el mapa offline de Shanghái en la app si vienes por estos lares, ya que no podrás usar ninguna aplicación de Google, así que Facebook, Instagram y WhatsApp también quedan fuera (en teoría WhatsApp sí funciona, pero nos contaron que lo habían cortado por unos días porque se estaba dando un congreso comunista ????).

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Ubicándonos con Maps.Me

Una vez ubicados y sabiendo hacia dónde dirigirnos, comenzamos a andar por la caótica ciudad. Al inicio Shanghái nos parecía una ciudad como cualquier otra occidental. Sabíamos que estábamos en China porque veías carteles con caracteres asiáticos, pero por lo demás, podríamos haber estado en cualquier lugar.

Hasta que poco a poco fuimos adentrándonos en la ciudad, por sus rincones y callejuelas, y nos encontramos cada vez más inmersos no en la China de grandes edificios financieros, sino en la -aparentemente- más tradicional.

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Hasta que nos metimos en un callejoncito que hizo que por fin comprendiéramos que estábamos donde estábamos, a miles de kilómetros de casa, en un país nuevo, completamente diferente al nuestro y con un idioma aún más diferente.

Que estábamos en Shanghái.

Que estábamos en China.

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Al principio llegamos como a una plaza que es el mercado Yuyuan, que está en pleno centro de Shanghái, con un montón de tiendas al estilo tradicional para comprar tanto comida como souvenirs. Según tengo entendido los precios de estas tiendas son más elevadas al estar en una zona turística, pero simplemente el estar ahí y pasear por ese ambiente merece la pena.

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Típica comida china: KFC 😝

 

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Después llegarás a la parte exterior de los jardines, que son una preciosidad con estanques y muchísima vegetación. También es donde más turistas vimos por metro cuadrado, pero no es de extrañar. Es un lugar verdaderamente precioso.

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Ahí están las taquillas del Yuyuan Garden

Después llegas a la taquilla de entrada a los jardines Yuyuan. Abren todos los días de 8:30 a 17:30 y la entrada cuesta 30¥ o 40¥ (al rededor de unos 5€), según la temporada en la que vayas. Por si os interesa, la ubicación exacta es: 218, Anren Road.

Los jardines Yuyuan fueron construidos por un funcionario entre los años 1559 y 1577 como regalo a sus padres, que eran demasiado mayores como para viajar a la ciudad y ver los jardines imperiales. De ahí el nombre del jardín, pues Yu significa salud y tranquilidad.

Tras su muerte, la familia del funcionario quebró y el jardín quedó en el olvido, hasta que en 1760 fue comprado por unos comerciantes. A comienzos del siglo XX una parte del jardín se convirtió en bazar por orden de las autoridades, y la otra parte se restauró, convirtiéndose en lo que hoy es.

Os dejo algunas fotos de este maravilloso lugar:

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Bonito, ¿verdad? 😊

Después de nuestra corta pero intensa visita por el centro de Shanghái y los jardines Yuyuan, hicimos el camino de vuelta hacia el aeropuerto, pues nos esperaban dos vuelos más y una escala antes de llegar a Auckland, nuestro destino final.

No sin antes ir a algunas tiendas para comprarnos algún que otro dulce 😋

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Anécdota culinaria graciosa 1: después de sopesar durante muuuucho tiempo qué dulce elegir, finalmente nos decantamos por uno que resultó ser el típico dulce de huevo portugués, lo que pasa es que no lo sabíamos, pensábamos que serían dulces chinos. Sí, nos habíamos ido hasta china para comer comida portuguesa, bravo 🤦🏽‍♀

Anécdota culinaria graciosa 2: ¿recordáis que os dije que en China NADIE habla inglés? Pues fuimos a un KFC del centro porque teníamos poco tiempo y necesitábamos comida para llevar rápida. Había un menú que ofrecía dos opciones, la A y la B, pero en apariencia eran iguales. Intentamos descubrir cuál era la diferencia, hasta llamaron a una especie de manager, pero no nos hicimos entender. Escogimos la opción B… No era la opción picante, no, era la opción LAVA CON SÓLO MIRARLO. Tuvimos que comernos la comida aún más rápido para evitar el intenso picor 🤦🏽‍♀

Anécdota culinaria graciosa 3: en el aeropuerto Miguel fue como a 1372941 restaurantes porque quería un vaso de agua, pero nadie le entendía. Hasta que en un traductor consiguió escribir en chino «vaso de agua» y le dieron un vaso con agua hirviendo con hielos (?)  🤷🏽‍♀

 

En fin, espero que esta guía os ayude a aprovechar una escala laaaarrrrggggaaaa en Shanghái, seguro no os arrepentiréis. La mayoría de las personas prefieren visitar el centro financiero y ver el famoso skyline de Shanghái, pero si no os apasionan tanto la city, el mercado y los jardines Yuyuan son una opción genial.

Si tenéis cualquier duda, dejadla en los comentarios 😃

Reflexiones tardías tras cinco meses fuera de casa

Había decidido no escribir un post de «mensuario» porque el cuarto mes casi se me solapó con el quinto, y no sentía que tuviera nada nuevo que decir. Pero esta tarde, mientras paseaba por la playa, me he encontrado reflexionando sobre mis cinco meses fuera de casa.

Marta Diarra Lampi

El atardecer en la playa de hoy

Estaba pensando en que en cuestión de cinco meses he vivido muchas vidas. Siento que llegué a Nueva Zelanda hace mil años. Pero no porque se me esté haciendo pesada la experiencia (¡ni mucho menos!), es que vivo tantas cosas a diario que el tiempo parece que se dilata y dilata hasta hacerse infinito.

Siento que he vivido muchas vidas porque el primer mes en el país lo viví como emigrante, como una chica recién graduada que está en un país que le es completamente ajeno, con un idioma distinto al que está acostumbrada y teniéndose que enfrentar a sus primeros pasos en el mundo laboral.

Era una chica algo miedosa pero con ganas de alcanzar metas.

(para qué engañarnos, sigo siendo miedosa)
Marta Diarra Lampi

Miguel y yo en nuestro primer día en Nueva Zelanda

Siento que he vivido muchas vidas porque el segundo mes lo viví como una verdadera granjera. Me levantaba a las 03:30am para ordeñar vacas. Vivía, literalmente, en medio de la nada, en medio de un paisaje que estaba rodeado de montañas en 360º cuyo cielo nocturno se llenaba de tantas estrellas que sentías que si nacía una más, el cielo colmaría. Vivía feliz y libre, me encantaba mi trabajo (aunque tenía ciertos sentimientos encontrados) y no me importaba ensuciarme ni estar lejos de la civilización.

Estaba encantada con la vida tranquila -y dura- de granja.

Marta Diarra Lampi

Las preciosas vaquitas

Marta Diarra Lampi

Una parte de las montañas

Marta Diarra Lampi

El cielo de la granja

Siento que he vivido muchas vidas porque el tercer y cuarto mes lo viví como una nómada. Vivía en mi van, viajaba descubriendo Nueva Zelanda y sin saber dónde dormiría cada noche. Viajaba lento, sin prisas ni planes, saboreando cada lugar, parándome donde me lo pedía el corazón y yéndome cuando la brisa de otros mares me llamaba.

Caminé por montañas, recorrí cientos de miles de kilómetros de carretera, cogí aviones, me sumergí en culturas diferentes a la mía. Viajé y soñé y disfruté sin hogar fijo. Sin nada fijo.

Y lo volvería a hacer.

Marta Diarra Lampi

He recorrido Nueva Zelanda de punta a punta

Y siento que he vivido muchas vidas porque el quinto mes lo he vivido sedentaria, teniendo una casa «propia» en condiciones que nunca antes había tenido: casas de dos pisos, con grandes jardines, huertos, jacuzzis, todo tipo de electrodomésticos, televisores cuyos programas se pueden rebobinar… Para mí, que he vivido 20 años en un estudio 15m2, ha sido como vivir en verdaderos castillos. Y además acomapañada de gatos (cuatro en total), un perro y peces. Me he encargado de limpiar piscinas y de cortar el césped, de mantener cosas que nunca habían formado parte de mi día a día.

Es como si hubiera adoptado la identidad de otras personas, me hubiera instalado en sus casas y vivido sus vidas pero siendo yo. Ya no es «vivo como quiero», ahora es «me ajusto a como viven otros».

Y lo volvería a hacer.

Marta Diarra Lampi

Hemos cuidado de la preciosa Bella

Marta Diarra Lampi

Y de Goldie, la robacorazones

Creo que es normal que sienta que llevo mil años en Nueva Zelanda porque siento que he vivido mil vidas diferentes: la trabajadora, la campestre, la nómada, la sedentaria, la niña, la mujer, la libre, la de las obligaciones… he vivido mil vidas y todas ellas me han encantado.

Creo que me gusta eso, el cambio. Mutar. Probar y adaptarme Quedarme si me gusta e irme si no congenio.

Creo que me estoy descubriendo en otros ámbitos, cómo reacciono, cómo me las apaño o cómo funciono en general. O quizás me esté forjando una nueva personalidad. O personalidades.

No lo sé.

La única certeza que tengo es que me ha gustado eso de experimentar tantas vidas tan diferentes.

Estoy preparada para vivir todo aquello que esté por venir en los siguientes meses 🙂

 

Guía Rarotonga: un paraíso low cost

Creo que todos hemos soñado alguna vez con estar en una playa paradisíaca, de esas con aguas turquesas y cocoteros, de arena finita y sol infinito. O al menos yo sí lo soñé. Lo soñé durante tantos años y tan tan fuerte, que un día se hizo realidad. Y ese sueño se materializó en las Islas Cook, más concretamente, en Rarotonga.

Y lo hice no porque me tocó la lotería, que ojalá, sino porque me di cuenta que es un país no sólo para los turistas más pudientes, sino también para mochileros si sabemos buscar bien. Y yo lo encontré.

Aquí os cuento cómo lo hice.

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Vuelos

Queridos lectores aussies y kiwis, estáis de suerte: tenéis vuelos suuuuuper asequibles para visitar las Islas Cook.

Europeos y demases, lo siento mucho, pero lo tenéis más difícil, pues sólo tres ciudades operan vuelos hacia Rarotonga: Auckland (Nueva Zelanda), Sydney (Australia) y Los Ángeles (EE.UU.). Por lo que, seamos sinceros, si vienes de Europa el vuelo te saldrá caro.

Peeero si estás pululando por Australia o Nueva Zelanda y te da mono de Polinesia, puedes encontrar vuelos baratitos para las Islas Cook, te explico cómo lo hice yo:

Lo primero que hice fue comparar vuelos en Skyscanner. El más barato lo encontré con la aerolínea Virgin Australia. Decidí curiosear en la propia web de Virgin Australia y ¡bingo! Mejor precio aún para la misma fecha. Yeeeahhh!

Pero no lo compré (idiota).

Un par de días después cuando ya me decidí por comprar el billete, la aerolínea más barata fue JetStar a un precio un poco más barato que Virgin Australia, pero teniendo que sumar costes añadidos estúpidos. Vaya, que JetStar es peor que Virgin… De nuevo, el precio del billete fue más barato desde la web de JetStar que el que ofrecía Skyscanner. El gasto finalmente fue vuelos ida y vuelta para dos personas por 834,70 NZD (492€ entre dos, 246€ por persona). Not bad.

Marta Diarra Lampi

En el precio se incluyen: dos vuelos de ida y vuelta, elección de asientos (20 NZD) y el departure tax (una tasa de 70NZD p/p para salir del país). Decidimos no facturar maleta porque, piénsalo, ¿qué más necesitas en el paraíso a parte de bikinis y -mucha- crema solar? Facturar maletas hubiera encarecido el precio. Y como JetStar permite llevar gratis un equipaje de mano de hasta 7kg, nos fuimos cada uno con una mochila de 20L (una de 5kg y otra de 3kg).

Nosotros compramos el vuelo con tres meses de antelación y con flexibilidad para elegir los días de vuelo, así que cuanta más antelación y flexibilidad tengas, mejores precios podrás encontrar.

GASTO TOTAL VUELOS IDA-VUELTA P/P ✈ 417,35 NZD (246€)

 

Alojamiento

Rarotonga la puedes vivir de dos formas: en resorts y de mochilero. Nosotros teníamos clara una cosa: queríamos explorar la isla, así que el alojamiento lo usaríamos sólo para dormir y ducharnos.

Y así lo hicimos.

Pero Marta, ¿entonces te compensa pagar un hotel si está claaaaro que en las islas paradisíacas sólo existen los bungalows sobre el agua y con suelos de cristal y… ERROOOR!!!

Que en Rarotonga hayan resorts no significa que sólo hayan resorts. También hay hostales y backpackers para compartir habitación. Nosotros la acomodación más barata que encontramos en la isla fue Bacpackers International Hostel, que ofrece habitaciones compartidas desde 18NZD (menos de 11€) por cama y noche. LO-CU-RAAAAAA 😱😱😱

Nosotros como éramos dos y salía al mismo precio, alquilamos una habitación doble privada por 7 noches a 40NZD la noche entre los dos.

Como sé que no hay muchas opiniones por Internet sobre Backpackers International, os dejo la mía: es un hostal normal en el que pagas por lo que tienes, las habitaciones son como las fotografías de la web (no engañan), hay dos baños compartidos con duchas de agua caliente, cocina equipada, mesas y tabla de ping-pong.

Tisa, la dueña del hostal, es una mujer majísima con muy buen rollo que te ayudará en todo lo que necesites y más. Un encanto de persona.

Lo que más me gusta del hostal es su localización: a, literalmente, menos de 5 minutos tienes playa (y a pocos minutos más la mejor para snorkel), al lado una tienda que abre hasta tarde y el Café Maorí, que tiene platos de-li-cio-sos a genial precio. También hay una fuente de agua potable donde rellenar tus botellas, por lo que ahorramos bastante dinero en agua embotellada, que es carísima.

Es un hostal en medio de la selva, así que veo completamente normal que alguna vez te cruces con salamanquesas, alguna araña, mosquitos u otros insectos. Para mí esto no fue un problema porque NO era por falta de higiene, sino por la propia naturaleza.

Y además el hostal tiene una perrita adoraaaable 😍

Marta Diarra Lampi

Perrita del hostal

Marta Diarra Lampi

Justo desde la playa del Bacpackers International se pone el sol 🙂

En Rarotonga hay alojamiento de todo tipo, algunos de hasta cientos de euros la noche, pero si lo que tienes es un presupuesto ajustado, los hostales son lo tuyo. En páginas como Booking u Hostelworld encontrarás diferentes opciones.

GASTO TOAL ALOJAMIENTO x7 noches P/P 150NZD (88,50€). Aquí incluimos un suplemento de 20NZD para que nos recogieran del aeropuerto, ya que nuestro vuelo llegaba por la madrugada.

 

Comida

Voy a partir de la base de que en Rarotonga comprar en un supermercado es muy caro, porque todo lo que viene a la isla es importado del extranjero. El champú, los productos de limpieza, las cremas, la ropa o cualquier cachivache. Y la comida no se queda atrás. La fruta, la verdura, las galletas, el agua, la carne… todo es caro hasta el punto de que ahora los precios de los supermercados de Nueva Zelanda nos parecen baratos, pues exactamente el mismo producto lo tienes por más del doble e incluso triple en Rarotonga.

¡Pero no os asustéis!

Tengo la solución para los bolsillos más ajustados: los -deliciosos- mercados.

En Rarotonga hay principalmente dos mercados: uno es el Punanganui Market y el otro es el Muri Night Market. El primero es el típico mercadillo que vende tanto comida como souvenirs, y el segundo es un mercadillo gastronómico donde hay diferentes puestos con diferentes platos (hablo más de ellos aquí). Por poneros un ejemplo, en un supermercado me compré dos manzanas por 1,70NZD mientras que en el Punanganui Market me compré dos plátanos por 40 centavos. Haced las cuentas.

También los «restaurantes» locales tienen platos riquísimos a muy buen precio. En un establecimiento local tienes dos platos de pescado por 15NZD en total o hamburguesas de buen tamaño entre 5-7NZD. Estos restaurantes locales para comer suelen estar cerca de la playa, a un lado de la carretera.

Marta Diarra Lampi

Muri Night Market

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Cuencazo para dos de Pad Thai por 12NZD (7€) en Muri Night Market

Evidentemente también hay restaurantes más enfocados al turismo o más «chic», pero si quieres ahorrar no te los recomiendo porque:

  1. La oferta culinaria es bastante occidental.
  2. Es cara.

Por ejemplo, en Avarua, el centro de la ciudad, tuvimos que comer en uno de estos restaurantes por cuestiones de tiempo y logística, donde pagamos 19NZD por una pizza normal.

Los restaurantes que recomiendo, a parte de los dos mercados, son Vili’s Burger Joint, Fuits of Rarotonga y Cafe Maori. Los que no recomiendo por calidad-precio son Kaena Restaurant y Café Salsa.

Muy importante: los domingos son sagrados para los rarotongueños, es el día de ir a la iglesia y de pasar tiempo con la familia, así que todo está cerrado. Y cuando digo todo es (casi casi casi) TODO. Miguel se aprovisionó de comida, pero yo fui la tonta que no. Así que no seáis los tontos que en un domingo se patean cual zombis famélicos toda la isla buscando un establecimiento abierto donde comer y finalmente acaban en un restaurante de un resort. Auch. Sí, el bolsillo picó…

desayuno

Nunca sufrí y disfruté tanto de un desayuno de 17NZD 🙂

vistas

¡Y más todavía con estas vistas!

Si quieres ahorrar a tope y tu alojamiento tiene cocina, puedes comprar en el supermercado el típico paquete barato de macarrones o arroz y comer lo mismo durante días. Es una opción menos apetecible pero una opción al fin y al cabo, esto va a gusto del consumidor. Se puede combinar una comida más pobre con una comida elaborada.

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Siempre puedes comprar por 70 centavos un paquete de asquerosos noodles sabor ajo intenso…

Una opción que nos ayudó a abaratar costes fue rellenar nuestras propias botellas de agua. Justo al lado de nuestro hostel teníamos una fuente con agua potable en la que rellenábamos nuestras botellas diariamente. Una botella de 1,5L de agua cuesta 3NZD (casi 2€). Desconozco si hay otras fuentes, pero seguro que si preguntas a algún local lo sabrá.

Marta Diarra Lampi

Bendito Water Station

GASTO TOAL COMIDA ✈ 277NZD (163,50€) – 12€ al día por persona

 

Transporte

La forma más popular que los turistas suelen usar para moverse por la isla es en moto por la libertad que te ofrece un vehículo propio. Pero nosotros descartamos esta opción por varios motivos:

  1. No es la opción más económica, ya que a parte del alquiler, tienes que pagar gasolina.
  2. Según los locales, la mayoría de los accidentes de tráfico que se dan en la isla es por los turistas que van en moto y no tienen mucha práctica ni saben reaccionar bien ante los miles de animales que de improvisto cruzan la carretera. Y como ven a los locales no usar casco, los turistas tampoco se lo ponen, agravando los accidentes.
  3. Ninguno hemos conducido una moto en carretera antes.

Si sois un grupo de amigos y queréis libertad de movimiento, alquilar un coche entre todos es buena opción porque sale baratito. Hay varias agencias con diferentes ofertas. Más o menos los precios que vimos en los carteles fueron estos:

  • Alquiler de motos: entre 15-20NZD por día.
  • Alquiler de coche: unos 30NZD por día.

Cuantos más días alquiles un vehículo, más oferta te harán.

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El único casco que lleva es el de escuchar música 😉

Entonces, si no alquilo vehículo propio, ¿cómo me muevo? Rarotonga es la única de las Islas Cook que tiene transporte público, así que ¿por qué no hacer uso de él? La isla tiene dos autobuses: uno que va en el sentido de las agujas del reloj (clockwise) y otro que va al contrario (anticlock). El autobús tarda en rodear toda la isla 1h, y el clockwise está en funcionamiento desde las 7:00 de la mañana hasta las 23:00 de la noche (menos los domingos, que es hasta las 16:00).

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Hay paradas, pero no hace falta usarlas. Puedes coger el autobús desde cualquier punto, sólo tienes que levantar la mano. Lo mismo con la bajada, puedes levantarte y bajar del bus en cualquier parte de la isla

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La única carretera de Rarotonga, que rodea la isla

Estas son las tarifas del autobús:

  • 10 viajes: 30NZD
  • 1 viaje: 5NZD
  • 1 viaje ida vuelta: 8NZD
  • 1ticket para bajar y subir durante el día tantas veces quieras: 16NZD

Nosotros siempre usamos el autobús, y para 7 días compramos en total 3 bonos de 10 viajes (cabe destacar que uno de los bonos se nos perdió a medio usar, así que tuvimos que comprar otro y algún billete suelto).

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Ticket de 10 viajes

GASTO TOAL TRANSPORTE ✈ 106NZD (62,06€)

Existe una última forma de moverse por la isla que nosotros, finalmente, no nos atrevimos a hacer, pero nuestros amigos de @bolboretatrip sí y recomiendan: autostop. Dicen que recogen muy rápido y que la vez que más esperaron fue 15 minutos. Así que nosotros lo probaremos cuando volvamos (¡porque volveremos!) 😁

 

Actividades

Este es un apartado que puede encarecer o abaratar tu viaje, según gustos. Rarotonga ofrece muchísimas actividades que hacer a diferente precio. (próximamente publicaré el post de cosas que hacer por la isla).

Nosotros pagamos dos actividades y media (ya lo comprenderéis 😜). Como en el post de cosas que hacer en Rarotonga os comentaré más en profundidad en qué consiste cada actividad, aquí sólo menciono todo lo que hicimos con coste:

  • Avistamiento de tortugas: 99NZD (58,58€) por persona.
  • Kayak doble: 20NZD (11,83€).
  • Acercamiento cultural + cena + espectáculo: 99NZD (58,58€) por persona.*
  • Visita al Museo de las Islas Cook: 5NZD (2,95€) por persona.
  • Tubo de snorkel 12NZD (7,10€).*
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Kayaking en la laguna de Muri

GASTO TOAL ACTIVIDADES ✈ 339NZD (200€)

*1: Ese fue un premio que gané en un concursillo de baile polinesio que se dio en el mercado. El premio fue una entrada al espectáculo, por lo que sólo pagamos la entrada de Miguel. De ahí lo de pagar «media» actividad.

*2: Miguel empezó a hacer snorkel en Rarotonga, por lo que no tenía tubo de buceo. Así que te recomiendo traer uno de casa, porque un tubo malucho que se rompió enseguida nos costó 12NZD, así que imagínate el precio por uno mejor… También se pueden alquilar por horas, pero si vas a hacer muuucho snorkel no merece la pena.

Marta Diarra Lampi

Tortuga rarotongueña 🙂

 

Internet

Olvídate de él, y no sólo porque estás de vacaciones y deberías desconectar, sino porque es carísimo y malísimo. En nuestro backpack pagamos 10NZD (6€) por 500MG. QUINIENTOS MEGAS. Y nada de pedir la clave del WiFi en los establecimientos: no tienen.

Así que haz todo el trabajo cibernético que requieras antes de llegar a la isla: descarga mapas offline, busca todas las opiniones que necesites saber, responde lo que sea que debas responder… Ah, y recuerda que puedes usar el GPS del Google Maps sin conexión.

Marta Diarra Lampi

El mapa será tu mejor compañero de viaje 🙂

Pero si aun así crees que necesitas como el aire tener conexión a Internet, en Rarotonga la compañía BlueSky ofrece una tarifa de viajero que por 49NZD (29€) da una tarjeta sim con 3Gb de Internet.

GASTO TOAL INTERNET ✈ 10NZD (6€)

 

Dinero

La moneda de las Islas Cook es el dólar neocelandés, así que si vienes de Nueva Zelanda, mejor que hagas ahí el cambio de tu divisa. Al contrario que en Nueva Zelanda, donde todo lo puedes pagar con tarjeta, en Rarotonga la mayoría de los establecimientos sólo cobran en metálico, así que te merece la pena sacar dinero antes de llegar.

De todas formas, hay cajeros automáticos en la isla. Pocos, pero hay.

Ah, y recuerda intentar gastar todas las monedas que tengas antes de volver, pues en Nueva Zelanda no sirven.

Marta Diarra Lampi

¿No tienen las monedas más guays del mundo?

 

Resumen de los gastos

Resumen presupuesto

Es decir, que por unos 551€ te puedes pegar una semana en el paraíso. Evidentemente este presupuesto cambiará según los intereses de cada persona o el país de partida. Incluso este presupuesto se podría recortar eliminando actividades, comidas o haciendo autoestop (o no perdiendo el ticket del autobús 😜). Nosotros fuimos en temporada baja, así que es posible que algunos apartados se encarezcan en la alta.

Esto es sólo un ejemplo de lo que hicimos nosotros, pero quizás te sirva de ayuda para preparar tu propio viaje u orientarte sobre los costes. Porque vas a ir a las Islas Cook, ¿verdad? 😉

Marta Diarra Lampi

Visado de Tránsito 24h en China

¿Alguna vez has tenido una escala muuuuuy laaaaaarga y aburridísima, en la que ya te has visto todas las tiendas, aprendido todos los precios, dormido en todas las posturas posibles en esas sillas tan incómodas de aeropuerto; una escala tan desesperante que desearías con todas tus fuerzas poder salir por unas horas del aeropuerto para explorar la ciudad?

 

Pues ahora China se lo pone fácil a los viajeros con pasaporte español (entre otros), pues ha sacado tres visas totalmente gratuitas que puedes solicitar nada más llegar al aeropuerto. Estas visas te permitirán -agarraos fuerte que mola- salir del aeropuerto por 24, 72 o 144 horas máximo sin pagar ni un yen.

Para llegar a Nueva Zelanda tuve que hacer dos escalas en China: una de dieciséis horas en Shanghái y otra de seis horas en Chongqing, así que imaginad mi alegría cuando me enteré de que podría disfrutar por unas horas del gigante asiático. Sin embargo no conseguí encontrar información en Español sobre el visado de tránsito de 24h (el que nos interesaba), así que he decidido reunir la información principal de este visado en un post en castellano para aquellos que se hayan visto en mi misma situación y vayan regular con el inglés 😋

Si queréis saber cómo aprovechar una escala larga en Shanghái, leed mi post en el que os hablo sobre los jardines y el mercado Yuyuan y cómo llegar a ellos.

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Visado de Tránsito 24h

Para disfrutar de este visado los pasajeros deben:

  • Avisar a la aerolínea en el check-in de que desean solicitar este visado (nosotros lo intentamos, pero como el personal de facturación no conocía este visado, fue inútil hablar con ellos). Así que según mi experiencia, recomendaría avisar a la aerolínea por teléfono antes del viaje.
  • Tener un billete aéreo, de crucero o de tren hacia un tercer país o región (el primer país es el de partida, el segundo sería China -la escala- y el tercero sería el siguiente tras salir de China). Hong Kong, Macao y Taiwan pueden considerarse como tercera región a este respecto. Por ejemplo: nosotros viajamos España – Rusia(1) – China(2) – Nueva Zelanda(3).
  • Tener preparada la visa del país o región de salida (sólo si lo requiriera). Por ejemplo, a parte del vuelo, tuvimos que enseñar nuestro visado neocelandés, ya que se trata de un país que necesita visa para entrar en él.
  • Tener un pasaporte válido por al menos seis meses.
  • Tener el «arrival/departure card» completado. Este papelito amarillo te lo dan o bien en el avión antes de aterrizar, o bien puedes coger uno y rellenarlo en un puesto previo al control de pasaporte. En él tendrás que escribir tu nombre, nacionalidad, número de pasaporte, dirección de alojamiento en China (si tuvieras), sexo, fecha de nacimiento, motivo de la visita al país, número de visa, número de vuelo y una firma.
  • Oficialmente no he leído que sea necesario, pero a nosotros nos lo pidieron: una prueba de alojamiento. Como nuestro vuelo llegó a las 23:30 teníamos reservado una habitación de hotel, así que les mostramos el papelito de la reserva.
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Arrival Card de China

El visado de tránsito por 24 horas te permite tener múltiples paradas en China siempre y cuando salgas del país dentro de las 24 horas permitidas. Nosotros estuvimos en China un total de 26 horas (el vuelo de salida se retrasó) y estuvimos en dos aeropuertos: el de Shanghái Pudong y el de Chongqing, es decir, dos ciudades pero una sola visa al ser ambas escalas menores de 24 horas.

Aunque la mayoría de los aeropuertos chinos la tienen (sobre todo los de ciudades grandes/importantes), no todas las ciudades de China tienen esta opción de visado. Por ejemplo, el Aeropuerto Internacional de Ürümqi Diwopu sólo permite a la mayoría de los viajeros disfrutar de un visado de tránsito por 2h. Si tienes dudas, lo mejor será que llames al aeropuerto de tu escala.

Es muy fácil llegar al mostrador donde se solicita la visa de tránsito, pues desde que bajas del avión te encuentras reiteradamente carteles que te indican con flechas hacia dónde tienes que ir para solicitar el visado. OJO CUIDAONo te confundas y NO pases el control de pasaporte, ve directamente a solicitar la visa, ellos te harán el control.

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Hay varios carteles en inglés pa’ que no te pierdas

 

Tanda de Preguntas y Respuestas

¿Cuáles son los pasos a seguir para solicitar esta visa?

Avisa a tu aerolínea de que deseas solicitar este visado ➙ Rellena el «arrival/departure card» ➙ Solicita el visado 24h ➙ Recoge tu equipaje ➙ Sal del aeropuerto.

¿Cuándo comienzan a contar las 24 horas?

El inicio lo marca la hora programada de llegada de tu vuelo a China, y el final lo marca la hora programada del vuelo de salida del país.

OJO CUIDAO: nosotros casi la liamos pardilla precisamente por la falta de información. Pensábamos que el visado de 24h la podríamos pedir primero en Shanghái y luego «renovarla» en Chongqing, pero resulta que no, que sólo podíamos pedirla una vez. Os cuento mi experiencia para que tengáis cuidadín con vuestras horas de vuelos y escalas:

Nosotros llegamos al aeropuerto de Shanghái a las 23:30 del 17 de octubre, y salíamos de China el día 19 a las 01:00 de la madrugada desde el aeropuerto de Chongqing. Es decir, en realidad pasaríamos 25 horas en China.

El visado de tránsito, como su nombre indica, es únicamente de 24h, por lo que necesitábamos aplicar al visado de 72h -que no podíamos- o hacer uso de otro visado que no teníamos.

Así que lo que hizo el policía de la aduana para salvar esta situación fue esperar media hora para sellarnos el pasaporte a las 00:00 del día 18 y así poder estar en china 24h exactas, ya que en el sello aparece que estamos del 18 al 19 en lugar de del 17 al 19 (parece que son dos días aunque llegáramos en los últimos treinta minutos del día).

¿Qué pasa si al facturar me dicen que sin visado chino no puedo subir al avión?

INSISTID.

A nosotros nos ocurrió que la mujer que nos hizo el check-in en España desconocía este visado y no nos quería dejar subir al avión, quería dejarnos en tierra (cuento la experiencia aquí). Finalmente conseguimos salir del paso porque no tiramos la toalla y conseguimos contactar con una especie de «jefe supremo» de la aerolínea, quien confirmó la existencia de dicho visado.

No os desesperéis si ningún responsable del aeropuerto conoce este visado de tránsito, así que si preguntáis y nadie os sabe responder no os preocupéis, se ve que todavía no se ha extendido la existencia de este visado. ¡¡¡Existe!!! Y nosotros somos la prueba de ello 🙂

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Nuestros sellos del Visado de Tránsito 24h

¿Qué pasa si a mi aerolínea no le consta que voy a un tercer país, es decir, a salir de China?

Hay comparadores de viaje (tipo Skyscanner) que combinan los vuelos por separado, con compañías aéreas que no tienen relación entre sí. Como consecuencia las aerolíneas no se pasan los datos de los vuelos, por lo que puedes llegar a tener problemas si alguna aerolínea no puede ver si vas a salir o no de su aeropuerto.

La solución a esto es o bien comprar los billetes con la misma aerolínea, comprarlos con aerolíneas que tengan convenios entre sí o si finalmente los compras por separado, dar toda la información de tus vuelos previamente a tus aerolíneas para que estén bien informadas de tu situación. Te puedes ahorrar grandes disgustos con pequeñas llamadas.

¿Qué pasa si no me dan el «arrival/departure card» durante el vuelo?

No te preocupes, hay en el aeropuerto: justo antes del control de pasaportes, tanto de entrada como de salida, tienes unas columnas con mesa donde hay cientos de papelitos y bolígrafos con los que rellenarlos. Aun así, te recomiendo tener tu propio bolígrafo para no tener que esperar a que uno se quede libre.

 

Estos son todos los requisitos para solicitar el visado de tránsito de 24 horas, pero existen más opciones: la de 72h y la de 144h. De ellas no he escrito nada porque 1. Hay información en castellano de sobra y 2. No he tenido experiencia solicitándolas.

Espero que esta información sea de ayuda para aquellos que pensaban que sería toda una pesadilla hacer una escala larga en China. ¡Tu escala ahora se ha convertido en oportunidad! Si tenéis alguna duda, podéis dejarla en los comentarios. En el siguiente post escribiré sobre cómo aprovechamos nuestra escala de dieciséis horas en Shanghái.

Buenos viajes ✈